La policía intentaba mantener el orden y evitar que la gente se pusiera delante de la fila de automóviles, en algunos casos con empujones ante la insistencia de los manifestantes.
En ese momento, ante la sorpresa de los presentes, Cristina Kirchner abrió la puerta del acompañante del Volkswagen gris en el que se trasladaba y con el dedo índice señaló a algunos agentes que en el frente del vehículo forcejeaban con la gente.
Esta acción motivó que el público la vitoreara y aplaudiera por el gesto, que terminó con un coro de gritos de "Cristina, Cristina".
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