Equipo contra equipo, Vélez Sársfield es infinitamente superior. El mejor de todos en un mediocre torneo. Gimnasia lo sacó de la punta. El Lobo se sabe inferior, entonces las armas son la solidaridad y el despliegue de todos. Por eso, los cuatro del fondo se convierten en impenetrables, sacando de alto todo lo que le tiran. Por eso, los del medio intentaron estar en todos lados a la vez. Correr y meter era la consigna. La cumplieron a rajatabla. Por eso juega Antonio Rojano, por el despliegue conmovedor de mediocampista que dejó de lado al delantero. Navarro es más técnico, Graf más goleador, Neira talentosísimo, Casas tiene experiencia, pero a la cancha entra Rojano porque deja los pulmones en 90 minutos, riega la camiseta, deja la vida. Hoy, Gimnasia necesita eso. dejar la vida...
Los puntos altos de esta noche hay que buscarlos en esa maraña inexpugnable de piernas de mitad de cancha hacia atrás. Un "Impenetrable" hecho de tipos dispuestos a salvar al compañero. Un verdadero Fortín. Uno que salvó al Lobo en el final fue Leandro Sapetti. El pibe no para de sorprender. Jugó de menor a mayor y se afianzó en un puesto en donde no suelen surgir soluciones. Más allá del juvenil, Luciano Aued -en su mejor partido desde el regreso- y Milton Casco quitaron e intentaron jugar y Fito Rinaudo -mañana de Selección- fue el pulpo de siempre. un equipo sin desaprobados al que le falta en ataque, con el Flaco Córdoba lejos de lo que puede dar.
Párrafo aparte para Fernando Monetti. Mono, ¡cuantas veces soñaste esta primera vez! Si habrás masticado bronca cuando veías la chance cada vez más lejana, cuando no querías mirarte al espejo y ver un Kletinicki, un Bangardino, arqueros que no aprovecharon la chance o directamente no la tuvieron. Cuantas cosas te habrán pasado por la cabeza cuando esa lumbalgia rebelde sacó al Gato del calentamiento, cuando el Pata Pereyra te deseo suerte, cuando Fito te dijo algo adentro de la cancha. La tranquilidad del correcto debut, el mano a mano del inicio como muestra de lo que sos, los nervios que estarían aunque los niegues. Ahora, el abrazo con la familia, el repaso jugada por jugada con los amigos en Los Hornos, la charla con los incondicionales de siempre. Mono, ojalá sea el primero de muchos partidos...
0-0 con Vélez. Un 0 tranquiliza, el otro preocupa. Insisto, de a uno come la gallina y engorda. No será Cargill, pero alimenta. Ahora, Gimnasia administra pobreza mientras espera arrancar las hojas del almanaque para que llegue el ansiado 2011.
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