Otro golpe y van...Gimnasia es un canto al desconsuelo. Quiere jugar y no puede. Pierde un par de jugadores (Graf está a años luz de Córdoba, nada de Encina) y se le viene el mundo abajo, se le pone el cielo negro como ese amago de tormentón de esta noche. Y no se recupera.
"Es la manta corta. Siempre que intentamos buscar más arriba nos cuesta defender. Cuando volvimos a las fuentes de meter y defender, nos fue bien, cuando vamos a buscar nos cuesta". Pablo Morant tiene su análisis. A esta altura, nadie sabe a ciencia cierta que necesita este equipo. Si juega, le hacen goles; si labura los partidos, casi no ataca. Los 11 puntos hablan. Y duelen.
¿Por qué en enero Godoy Cruz y Gimnasia jugaron un partido que parecía clave para no descender y diez meses después, uno es un equipo que jugará la Libertadores y Gimnasia está como está? Morant encuentra la respuesta en los jugadores que el club dejó ir como Romero, Teté González y Villar ("Uno de los grandes errores es que Villar estaba del otro lado"). No es la única respuesta...
Error tras error tras error. De quienes deciden. De quienes se quedan en la casa. Parece mentira que a esta altura de la vida (¡123 años!, ¿se dan cuenta?) esté en discusión si es mejor lo propio o lo ajeno, si es mejor perder patrimonio o expandirse. Es increíble que un partido decida un voto, que la elección de un manager o de un DT sea causa fratricida. Duele que quien está en la vereda propia sea bueno y quien piensa distinto el enemigo. Que en 2010 se discuta por patricios y plebeyos, que algunos vean Montoneros y otros Década Infame a cada paso. Gimnasia está fragmentado y eso debe cambiar.
Hoy Walter Gisande se fue del Bosque en silencio, desapercibido tras los insultos de los hinchas. Fue triste. Estoy convencido de que no lo merece, pero gobernó así, sin matices, solito por elección y porque lo abandonaron. Menos merece Gimnasia que le hayan robado la alegría, las noches sin dormir, esas lágrimas de una amiga esta noche en su casa que es el Bosque, los empates épicos porque a veces sumar de a uno parece escalar el Everest.
Gimnasia no merece esto. No merece los errores, los horrores, sus consecuencias, la impunidad, los prohombres, los trapos a la vista de todos, la soberbia de algunos, la inacción de otros, los egos, la tibieza...
Hoy los socios elegirán entre Daniel Papasodaro, Héctor Delmar y Carlos Gaskín. El único deseo: que en diciembre de 2013 se vayan recibiendo, si no una palmada, el reconocimiento de los socios. Entonces, Gimnasia les dará las gracias.
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