Cameron: Quiero que se interconecten con un máquina y jueguen a ser otros como en Matrix.
Guionista: Pero señor Cameron, no tiene sentido… ¿por qué no se introducen en la selva directamente con sus máscaras para respirar?
C: No, quiero que se metan en una cápsula y que cuando los matan en esa otra vida también mueran en esta.
G: Como en Matrix
C: No, eso lo inventé yo.
G: Por supuesto señor Cameron. Pero… ¿por qué van a morir si el cuerpo esta en otra parte?
C: Qué me importa. Ah y quiero que Ana Lucía se haga buena, necesitamos a alguien que maneje el helicóptero.
G: Está bien, pero ¿cuándo hacemos que cambie de parecer, y a partir de qué situación se creará ese profundo cambio psicológico que la haga entrar en crisis con sus primeros valores y enfrentarse a sus jefes?
C: Dije que quiero que se haga buena.
G: Claro, pero…
C: B–U–E–N–A. Ah y además quiero que él sea el elegido.
G: Como en Mat… ¡muy buena idea! Pero ¿por qué es necesario que él sea el elegido?
C: Quiero que sea el elegido.
G: Bien, pero ¿alguien sabe que él es el elegido, por eso saben que va a pegar onda con los pitufines, o él intuye que es el elegido y por eso se manda a agarrar el dragón que era imposible de domar, o todos saben que es el elegido y por eso lo perdonan después de que hallan masacrado al pueblo por su culpa (donde nadie se resistió por falta de ganas y sólo se pusieron las pilas cuando vino el quía), o…?
C: Quiero que sea el elegido.
G: ah, otra pregunta: ¿el elegido para hacer qué? ¿Hacer que hagan volar el árbol “abuela sauce” al demonio?
C: Y quiero que dé un discurso de guerra frente a la tropa…
G: ¿No quiere que grite “Freeeedom” antes de morir también?
C: Siento un poco de ironía en tus palabras.
G: Adiós, renuncio, y ahora no estoy siendo nada irónico.
C: Bueno, billete a la billetera, Cameron conserva su billete.
G: Sabe, pensándolo bien, podríamos hacer un final sin emoción y totalmente desapasionado para que podamos hacer secuelas!
C: ¡Fantástico, te voy a aumentar el sueldo un 5%!
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