Gimnasia lo ganó porque supo como jugar este clásico 147. Dientes apretados, ninguna ventaja en defensa, una mitad de cancha que mordió y mordió todo el partido. La velocidad de Marco Pérez para complicar y Stracqualursi jugando el partido de su vida completaron el equipo que plantó bien en cancha Diego Cocca.
A pesar de jugar un buen partido, Gimnasia sufrió de más. Porque jugó por momentos muy metido atrás en el complemento tras un buen primer tiempo. Porque el descuento de Estudiantes despertó fantasmas y Enzo Pérez erró el empate. Porque lo que se sufre, se disfruta mucho más...
A la hora de hablar de figuras, resalta el nombre de Denis Stracqualursi. Pateó mal el penal -era de Maldonado- pero fue figura a fuerza de buenas definiciones. Palomita en el primero, casi a ras del suelo. Hermosa definición en el segundo, pie a pie y derechazo cruzado. Otra vez el 22, un número que está bendito para el triperío. Después, Luli Aued fue símbolo, Maldonado sacó todo lo que le tiraron, Marco Pérez salió extenuado después de aprovechar al máximo su velocidad. Y mención para Gastón Sessa y una atajada im-pre-sio-nan-te - 100% reflejos- a Leandro Desábato.
Para los hinchas, fin de la pesadilla. La racha de nueve clásicos sin ganar quedó en la historia. Le dijo chau a 32. Volvió y ganó. El último triunfo había sido en 60 y 118, gracias a dos goles de un delantero santafecino (Enría). Ahora otro santafecino, Stracqualursi, le puso la firma a los gritos. Casualidad. O no. Porque había que volver al Bosque para vivir una tarde como esta. Tarde de diluvio, sol, lágrimas de alegría. Los eucaliptus y el humo de los choripanes mezclados. El verdadero olor de una tarde de fútbol. Después de cuatro años y medio, otra vez Gimnasia dueño del festejo en 7 y 50. Otra vez felíz en el Bosque. Igual que hace casi 15 años. Como siempre, como nunca. Con el corazón a punto de estallar.
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