El segundo tiempo fue distinto. El Negro tuvo una y -otra vez-decidió pegarle al arco, mientras Traca pedía por el medio. Lo tuvo Chirola, lo tivo otra vez Stracqualursi...y se terminó el partido. Despué, todo River. Con Gallardo que en este equipo, podrá jugar hasta los 50 años. Y con un bombardeo permanente: el equipo de Astrada probó seis (sí, ¡seis!) veces a Sessa desde lejos y cuando Maldonado se equivocó, pum, adentro. 1 a 1. Apenas puntito. Y otra vez, como siempre (¿o más que nunca?) todas las presiones para el próximo partido.
Algunas conclusiones. Una, muy subjetiva, lo buscaba a Teté en el banco cuando Gimnasia ya no podía. Y González estaba en la platea...Otra, no se entiende la valoración del técnico para que el resultado sea Encina titular, Castro en el banco, Messera en la platea. Una más: poquito de Villar, muy poquito de Cuevas. El banco no respondió y Gimnasia necesita de TODOS al 100%.
La realidad es que un equipo que aguanta en su campo casi un tiempo, al final paga. Fue un error del paraguayo, podría haber sido cualquier remate de larga distancia de esos que convirtieron a Sessa en figura. Y si el arquero fue el mejor, River no merecía perder. Entre las figuras del Lobo están Marco Pérez (me dejó helado con un primer tiempo en el que fue imparable para todo River) y Álvaro Ormeño. El centro del gol y una bocha bárbara para dejar mano a mano al colombiano con Vega son muestras de un buen partido del chileno, que vivió un momento de mucha emoción cuando ingresó con la bandera de su país al campo. Acompañado por sus hijos y con la bandera que lo envolvía, para Ormeño ese "chileno, chileno" será inolvidable...
Ahora Chacarita. Ahora Central. Los escalones, de a uno. En La Paternal lo importante es no perder, pero la necesidad impone 6 de 6. Pero primero Chaca...Después del golpe de los puntos perdidos en el Bosque, veloz vuelta de página. Y otra vez, a esperar que las mejores reacciones lleguen -como desde hace un año y medio- cuando la mano viene más difícil.
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