Luis Ciancio hizo en Gimnasia todas las inferiores. Nacido frente a la cancha de Estrella, en Berisso, era un 8 antiguo, con buena pegada, gambeteador, según cuenta su hermano Alejandro que jugó en la tercera del '84. Hasta tercera también llegó Luis, pero varios años antes. El estudio le ganó al fútbol. A fines del '76, cerca estaba de terminar sus estudios en la Facultad de Ingeniería. Era un teórico del Partido Comunista en el que militaba. Integrantes de la Marina se lo llevaron de la puerta de Vialidad el 7 de diciembre del '76. Se especula con su cautiverio en el Pozo de Banfield. Tres balas terminaron con su vida. Treinta y tres años después, especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense lo identificaron en una tumba NN del cementerio de Avellaneda. Desde setiembre pasado, descansa en el Cementerio Parque de "su" Berisso. El recuerdo de su vida es esa foto con la camiseta de piqué blanca con una franja azul.
Antonio Enrique Piovoso (desaparecido el 6 de diciembre de 1977)
Le decían "Tano" a Antonio Piovoso. Era de Mones Cazón, partido de Pehuajó y llegó a La Plata para estudiar Arquitectura en la UNLP. Al mismo tiempo, se sumó a Gimnasia a pesar de que su metro setenta y siete quedaba chico en el arco. En el '73 llegó a atajar tres partidos en primera, en tiempos en que Hugo Gatti era amo y señor de los tres palos. Tal vez sea leyenda -y seguramente no- que un disparo de Coco Pascuttini desde 35 metros lo alejó definitivamente del futbol grande. El club Nación de Mar del Plata fue su destino, con Miguel Angel Restelli y Norberto Fabbián. El 6 de diciembre de 1977 fue secuestrado junto a Jorge Martina en un estudio de la Galería Williams. Nunca lo encontraron en la Unidad N° 9. Tampoco en un barco carbonero en el sur. Su caso fue parte del Juicio por la Verdad, de 2002.
Miguel Sánchez (desaparecido el 8 de enero de 1978)
Miguel Benancio Sánchez es el nombre más conocido entre los deportistas víctimas del terrorismo de Estado. Desde 2001 en su homenaje el atletismo disputa "La carrera de Miguel". Miguel era tucumano, de Bella Vista. Cuando un grupo de tareas lo secuestró en Villa España (Berazategui) venía de correr la San Silvestre. Tenía una historia vinculado a la redonda: jugó al fútbol en las inferiores del Lobo hasta que un puesto en el Banco Provincia y la pasión por correr lo obligaron a elegir. Después, llegarían la militancia social, los entrenamientos con Osvaldo Suárez, la JP, los poemas, la San Silvestre el último día de 1977, ocho hombres armados en su casa del 176 de la calle San Martín, El Vesubio...Hoy una placa lo recuerda en la sede de calle 4.
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