Un gol para seguir gritando. Buen centro de Hugo Iriarte, la empujó Encina, casi punteándo la pelota. El rebote en un defensor fueron a buscarlo Marco Pérez y Denis Stracqualursi en una pirueta digna de unos muy particulares hermanos Korioto. La chilena del Negro se coló contra el palo izquierdo del 12 de Boca y el Bosque explotó en un solo grito. Un Príncipe negro. ¡Golazo! "Fue mi gol más lindo", dijo el colombiano en vestuarios, convencido de que este equipo va a pelear hasta el final y con la bronca de saberse 21 días afuera por lesión aunque no lo diga. ¡Gritalo Negro! Disfrutá este sueño...
Si bien Marco Pérez se lleva todos los flashes -8 goles, desde Silva nadie hizo tantos- Ariel Agüero y Hernán Encina fueron los mejores. Agüero porque casi no falló, bien acompañado por Maldonado aunque el paraguayo te deja al borde del infarto. El Sapito fue el más claro para jugar. Inteligente, es quien mejor maneja la pelota. Traca no le gusta a nadie, pero menos mal que está. Y después el esfuerzo de absolutamente todos, con un despliegue conmovedor de Sebastián Romero, lejos de su mejor tarde. Gimnasia es un equipo que -de a pasitos- crece en el juego cuando es más difícil jugar, en estos tiempos de definiciones. Y que no merece el menor reproche acerca de la entrega.
Gimnasia casi se olvidó del descenso directo, al que parecen ya condenados Chacarita y Atlético Tucumán. Pasó a Rosario Central. Que la victoria de Racing no empañe un buen domingo. Hoy el triperío puede dormir, pero no hay que dormirse. Gimnasia llega bien pisado al final de la temporada, más allá de que Gastón Sessa y Marco Pérez no estarán en La Paternal (Bangardino y Vizcarra casi seguros titulares). Esto sigue y promete ser infartante.
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