El fútbol mantuvo la categoría. El Lobo es de primera, como debe ser. Por una buena campaña 2008/2009 y porque los otros (San Martín, Atlétco Tucumán, Chacarita) no aprovecharon. Objetivamente, no es para festejar. Mantener la categoría no debe ser un preciado objeto de deseo. Se impone un salto de calidad.
Orden económico y un semillero importante deben ser las bases del futuro. Nadie dice que es fácil. Tampoco es imposible. Hoy se habla de Lanús, de Banfield. Lograron campeonatos sin fórmulas mágicas, siguiendo un modelo bien cercano: el Gimnasia de los '90. El Gimnasia de Griguol. Mantener una base, incorporar poco y bien, sacar jugadores de abajo sin apurarlos. ¿Les suena?
Hay más cosas para recuperar, sin dudas. El resto de los deportes, más allá de que el corazón tripero late al ritmo del fútbol. El Bosque, tu casa. Estancia Chica, donde todo está por hacer. El Polideportivo, que albergaba todo show platense y ahora permanece en silencio...Apuntes apenas para que aquellos que quieran ser gobierno tomen nota.
La hora de Gimnasia exige el compromiso de todos. De quienes defraudaron. De quienes no supieron darle el salto de calidad. De quienes deberán darlo. Sin sorpresas. Sin lugar para Mesias. Sin aceptar mentiras (ojo con hablar del Bosque en noviembre y tranzar con 32 y 25 en diciembre) ni mezquindades. También el socio deberá hacer su autocrítica. El ideal sería un Gimnasia unido, pero la palabra unidad no existe en el diccionario tripero. Y parece que -con todos peleados, desconfiando unos de otros- no existirá por mucho tiempo.
Felices 123 años Gimnasia.
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