Noche tristísima en Victoria, con insultos para todos. Un equipo que a los 20 minutos del segundo tiempo solo esperaba que el reloj pasara ante un Tigre al que no le sobra absolutamente nada. Tigre conoce sus limitaciones y juega como puede. Gimnasia no sabe a que juega y no encuentra, otra vez, la luz al final del túnel. Una reedición de las difíciles jornadas de fines del 2009.
Dos promociones. A Gimnasia no lo salvó del descenso Leonardo Madelón; lo salvó la tremenda entrega, pasión y confianza de un grupo inigualable. A Gimnasia no lo salvó Diego Cocca; ese "cometa Halley" irrepetible llamado Marco Pérez lo hizo. ¿Ahora, quien lo va a salvar? ¿Este entrenador que se dió el lujo de decir "a estos no los quiero", que no entiende que debe administrar miseria? Lo peor es que mañana, pasado, la semana que viene, cuando llegue el final, no estarán Diego Villar, Chirola Romero, Teté González, Toti Chaves. Nadie por sí mismo es solución, pero engrosarían un plantel pobre en riqueza, técnica y personalidad. Si estoy equivocado, es hora de que este equipo lo demuestre...
Aquí lo más grave de la situación. Esta Comisión Directiva ha quedado a mitad de camino ante cada idea o emprendimiento. Sin embargo, la recuperación de la identidad asomó como un logro: la vuelta al Bosque (aunque esté como esté) y los regresos de Diego Alonso, Roberto Sosa, Mariano Messera, Esteban González y Sebastián Romero aunque no estuvieran en su momento de mayor esplendor, sumaron. Gimnasia pareció volver a ser, gracias a jugadores que no iban a trabajar, que vivían y sufrían al club. Diferentes a los Civelli, Batalla, Leal, Salvatierra. Hoy, con poca jerarquía, con Sessa como casi único referente, sin identidad, sin identificación, Walter Gisande dejará un plantel muy parecido al que encontró a fines de 2007. Un retroceso de tres años para quedar otra vez al filo del abismo.
Si pierde el viernes, Cocca se va. No es solución. Es tarde. Si pierde, porque el Bosque será un volcán a punto de hacer erupción. El tema es si gana. ¿La victoria ante Huracán tapará todo? ¿Habrá un quiebre? Impensable. Solamente extenderá la agonía de una etapa que debió terminar sí o sí el 24 de mayo a la mañana.
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