El propietario de una tradicional panadería y confitería que funciona a escasos metros de Plaza Paso, mientras estaba en la caja registradora, se distraía mirando por televisión las alternativas del partido de fútbol que en la tarde de ayer jugaron Barcelona de España y Milan de Italia.
A unos pasos suyo, en tanto, sus empleadas atendían a clientes. Pero de pronto irrumpieron allí dos delincuentes de algo más de 20 años, quienes intimidaron con un arma de fuego al comerciante, lo despojaron de los aproximadamente 500 pesos en cambio que había de la recaudación y, tras intentar también robar a quienes habían ido a realizar unas compras, huyeron a bordo de una moto CG negra.
De ese modo transcurrió el segundo asalto en 15 días que hubo en el local "La Nacional", cuyo dueño, Aladino Suárez (73), confió a este diario que "uno de los pibes que vinieron a robar hoy -por ayer- es el mismo que vino también con un arma de fuego hace dos semanas".
"ESTO ES UN DESASTRE"
Visiblemente contrariado por ser otra vez blanco de un ilícito en su negocio, Suárez expresó "esto es un desastre, no puede ser que a plena luz del día, con todo el movimiento de gente y vehículos que hay en esta esquina, te vengan a robar impunemente. Ya a los delincuentes no les importa nada. Ni siquiera se ocultaron la cara".
Luego comentó que uno de los delincuentes, tras sustraerle los casi 500 pesos, le reclamó más plata. "Le dije que no había más, que si quería me pegara un tiro. Menos mal que se convenció y se fue con el cómplice", acotó.
Por último, Suárez aludió a que "esta es una de las primeras panaderías que tuvo la Ciudad, tiene más de 100 años y desde hace 25 que soy su dueño. Y ya perdí la cuenta de la cantidad de robos que tuve".
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