La joven madurez del platense Matías Albarracín lo coloca como uno de los jinetes argentinos con mayor desarrollo en el próximo lustro. Con 32 años disfruta de su primer premio Olimpia tras conseguir junto a su yegua P' Compadre Bally Cullen Meid, la plaza Olímpica para Londres 2012. Hoy cabalga sobre seguro y no duda en los pasos que emprenderá a futuro, que lo obligarán a ser "un mejor deportista". En la tranquilidad de City Bell, desgranó parte de su vivencias de este 2011, que lo llevaron a adueñarse de su primera estatuilla.
"El premio Olimpia termina desplazando un año que no fue de los mejores que tuve, pero creo que en lo deportivo haber conseguido la plaza olímpica para la Argentina, en los Panamericanos, fue de lo mejor de este 2011. Cuando volví tendría que haber ganado algunas de las otras pruebas que quedaban para cerrar muy bien la temporada", expresó Matías.
Ningún jinetes argentino se destacó sobre el otro. Más bien se repartieron los torneos por ello Matías siente que esta estatuilla tiene más fundamentos. "En esta oportunidad, creo que fue la suma de varios logros. Dado que estuve ternado en otras oportunidades, además es la segunda vez que gano la plaza para el país. Creo que este premio tiene que ver también con todo eso, con todo lo que vengo haciendo en el tiempo".
EN PRIMERA PERSONA
Frente al espejo Albarracín dijo: "Veo a un pibe que tiene muchas condiciones que siempre que tiene que ir a dar la cara por el país y por un equipo, termina dando lo mejor y esta vez siendo el mejor. Pero se que todavía puede dar mucho más, con mayores condiciones económicas, de entrenamiento".
Pero en este momento Matías no está sólo, si bien cuenta con una familia que lo apoya incondicionalmente, junto a él está el noble animal que no le falla. "Cuando empezó el año pensé que ni siquiera iba a participar de estos logros, que te catapultan para una terna del Olímpica. Tenía una yegua nueva, que había hecho bien las cosas el año pasado y nada más. Y de repente quedo tercero en un Gran Premio. En el selectivo quedamos segundo y con los tiempos requeridos que la Federación exigía. Terminamos yendo a los Panamericanos. Terminamos siendo los mejores, cuando fuimos de punto y no de banca, por la edad de la yegua. En ese momento creo que estábamos para grandes cosas".
Justo Albarracín ha sido el modelo de él y su hermano Alvaro. "Con mi papá tengo ciertas diferencias. Diferencias de entrenamiento, de exigencias. A mí me da la sensación que a Papá cuando tenía mi edad o un poco más, le salía todo mucho más natural. En cambio yo creo que me exijo más. Soy más exigente. Seguiría los pasos de él porque en sus mejores años, fue deportista olímpico y hoy sigue ligado para mejorar la equitación nacional. Por eso este Olimpia me obliga a ser mejor deportista".
SUSCRIBITE a esta promo especial