Para variar estaba viendo Volver al futuro II nuevamente y volví a pensar esto de que está malo viajar al futuro. Pero esta vez pensé que sería aburrido porque justamente no existirían más estas películas. Con Robert Zemeckis desbarrancando desde que se emocionó él solo con la animación, con Spielberg siguiendo sus pasos en la próxima Tintin y produciendo Transformers, ya nadie haría estas películas. Basta de Volver al futuro, basta de indianajonadas, nada de emoción y misterio infantil, nada de gremlins, nada de goonies. Nada de chicos curiosos y soñadores viviendo aventuras. Así que a punto de hacerme fanático de High School Musical o alguna pavada como Glee apareció Super 8.
J.J. Abrams pensó: ¿por qué dejar de hacer estas películas si son las que más nos gustan? Si son las que recordamos y podemos ver 300 veces en la tele. Las porquerías que estrenaron ayer ya ni me acuerdo cómo se llaman pero sé de cuantos jigowatts tiene que ser la reacción que necesita el DeLorean para viajar en el tiempo.
Spielberg dijo que se propuso hacer las películas que a él le gustaban de chico. J.J. Abrams tomó la posta e hizo un E.T. “losteada” y acomodada a nuestros tiempos.
¡Gracias por el misterio, por hacerme tener ganas de ver al monstruo, imaginar cómo puede o no ser, qué tan grande y feo, gracias por hacerme querer algo!
¡Gracias por la escena del descarrilamiento, gracias por tener miedo de que me agarre el fuego y los vagones, por querer correr con los chicos y de no enojarme si nadie sale herido!
J. J. Abrams dijo que después de Star Wars es muy difícil inventar una criatura nueva e interesante. Así que tiene sentido que el final decepcione un poquito. Era difícil cerrar esta gran película como era difícil cerrar Lost.
Elle Fanning caracteriza a la enamorada del chico principal. Ella me recuerda mucho a Mariel Hemingway de muy chica en Manhattan. Tal vez esta decisión no es casual. Tal vez J. J. Abrams quiso subirse un poco al DeLorean y viajar al pasado para hacer un casting.
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