Como los inmigrantes, Sabrina Garciarena hizo la valija y se fue. Pero no para hacer la América sino para hacer la Europa. Y a los 29 años, lo consiguió.
El comienzo, exitoso, fue en la RAI, la productora italiana que vende sus miniseries al mundo entero. Ser protagonista de "Tierra rebelde" fue su trampolín a la fama. Un éxito que la trajo de nuevo a la Argentina porque la segunda temporada se graba en Buenos Aires.
Para la RAI, y muy especialmente para la directora de la miniserie, Sabrina sacó un diez felicitado. En parte por su actuación. Pero también en parte porque no dudó en correr el riesgo de hacer un desnudo total. El primero de su carrera. Las dudas de la producción desaparecieron desde el momento en que declaró: "Con la cámara prendida nada me da pudor". Y así fue, nomás.
DERRIBO UN MITO
"Fue el primero de mi carrera -cuenta-. De atrás se me ve la cola completa, pero de adelante estoy tapada y solo se ven las lolas. El protagonista también estaba desnudo y encima mío, pero hay mucha fantasía respecto a eso. Voy a derribar un mito: a la hora de grabar, los hombres se tapan. ¡No tenemos contacto!. Tanto hombres como mujeres usamos protectores y nuestras partes íntimas no se tocan. Se ve fuerte, pero se insinúa más de lo que pasa".
Al mismo tiempo que triunfaba con "Tierra rebelde", Sabrina se anotaba un punto importante a su favor con su participación en la serie "La sombra del destino", para Canal 5 de Italia. Fue una experiencia insólita porque el capítulo se grabó en medio del desierto, en Túnez, junto a un oasis y rodeada de palmeras al mejor estilo "Las mil y una noches".
En España, en cambio, su destino fue Madrid. Allí grabó la serie "Físico química". El resultado de su actuación superó todas las expectativas: "Hoy por hoy el público me reconoce -asegura- y es un flash firmar autógrafos en España. En los aeropuertos y en las calles se acercan para saludarme. Mi personaje se pintaba las uñas de distintos colores y después en la calle me cruzaba con chicas que copiaban el look".
Su éxito actual y las exigencias de las productoras internacionales no le impiden hacer lo que más ama: cantar y bailar. De hecho, Sabrina se da tiempo para hacer danza jazz y clásica, y tomar lecciones de canto. También pasa las horas que no graba leyendo, viendo películas, saliendo con amigas y viajando, no por trabajo, sino por placer.
"Soy de soñar mucho -confiesa- y por suerte varios sueños se me han cumplido. Provengo de una familia numerosa y sueño con tener una gran familia. También quiero tener una casa enorme, con muchos cuartos, para que se puedan quedar todos mis amigos. En septiembre se estrena `Solos en la ciudadn, la peli que filmamos hace dos años con Felipe Colombo y deseo que sea bien recibida. ¡Ah! También sueño con tener personajes femeninos jugados".
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