Una prueba de caracter y personalidad. Un equipo que sabe a que juega. Individualidades que aportan soluciones. Gimnasia tiene jerarquía. Lo demostró más que nunca el viernes ante Independiente Rivadavia. Jugó bien, tal vez el mejor partido del torneo. Tuvo las mejores chances de gol. Sigue puntero e invicto. Y, casi pensando en voz alta, le sacó 4 a Olimpo, 6 a Banfield y Rosario Central...esos puntos marcan diferencia en la cuenta final.
Gimnasia tuvo y tiene solidez. Omar Pouso y Germán Basualdo fueron las principales figuras del equipo, con presión contra un mediocampo liviano, con jugadores que "flotan". Matías Quiroga jugó un excelente primer tiempo y redondeó su mejor partido con la camiseta azul y blanca. Jugó, se "bancó" a García, Agüero y Vera en el lomo y hasta se sintió cómodo buscando la pelota larga. Podio para ellos tres. La última atajada de Monetti -100% reflejos- no se condice con el támite del partido.
El equipo mendocino fue un rival duro, merece respeto. No creo que esté en la conversación final. Ahora, Almirante Brown en el Bosque, el viaje a Pergamino y los misioneros -que juegan bien- en el Juan Carmelo Zerillo. Una seguidilla para sumar. Es el momento de marcar la diferencia.
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