Blanco sobre negro. Gimnasia está en la B Nacional, con rivales de la B Nacional y muchos jugadores propios con gran parte de su campaña en la B Nacional. Ya no juegan Márcico, Albornoz, Guillermo ni Yllana. Los rivales ya no son Boca o River. Debería bastar la experiencia de la temporada pasada para saber que no se gana con el nombre. Douglas Haig -nombre desconocido para el triperío, primera vez que se enfrentan en el historial- no era un rival fácil, tiene 13 puntos, no es un equipo amateur. Pensar en que era partido para golear es ridículo. Gimnasia debe valorar que ganó y los 19 puntos para mandar en la tabla de posiciones.
En Pergamino, Gimnasia jugó un buen primer tiempo. Y más allá del juego aéreo, controló bien a los delanteros de Douglas. Solamente Rodrigo Cabalucci tuvo una por abajo que obligó a una buena atajada de Fernando Monetti. Una atajada terrible del Mono ante un cabezazo de Alba desvirtúa gran parte del análisis. Se olvidan las posibilidades desperdiciadas por Facundo Pereyra (llegó sin lucidez tras correr 70 metros) y Matías García. Ahí está el déficit del equipo: no aprovecha las posibilidades cuando se generan los espacios. Sobre ese tema trabajará en la semana Pedro Troglio.
Detrás de Monetti, en el podio la jerarquía de Lucas Licht. Mucho más allá de la exquisita ejecución del penal. Y hay un jugador discutido que hay que valorar. Hoy se dice "Quiroga es un matungo, en la B Gimnasia tuvo al Bocha Flores". Ángel Ismael Flores, figura del ascenso del '84, convirtió su primer gol en la octava fecha (el cuarto del 6-2 a Sarmiento en el Bosque) e hizo apenas 8 en 35 partidos (de los 48 que jugó Gimnasia). El tiempo y la película con final felíz convierten a la memoria en selectiva... Matías Quiroga jugó bien en Pergamino: despreciar los movimientos tácticos de los jugadores y su capacidad de dar respiro a los compañeros reducen al fútbol a la ingenuidad del "campito". Y con ingenuidad, se pierde. Para este nivel, Quiroga es un jugador útil.
Es un torneo durísimo. Sin gran nivel. Parece que el premio es siempre para el que menos arriesga. Sin embargo, manda Gimnasia que siempre fue al frente, que siempre propuso más que los rivales. 19 puntos, uno de los equipos más goleadores. No es poco. Falta mejorar, sin dudas. Pero así, con resultados.
P.D.: Si bien en La Plata la cancha de Douglas estaría clausurada (como les pasó a Gimnasia, Estudiantes, Cambaceres y Villa San Carlos), no me gusta el desprecio por lo ajeno. Cada club tiene lo propio que construyó con mucho esfuerzo. Criticar hoy la cancha de Douglas es avalar lo que dicen los hinchas de Boca o River cuando vienen al Bosque. O lo que aquel conductor radial porteño dijo una mañana en Buenos Aires ("no entiendo a los platenses que no quieren el Único, es como preferir la villa a una casa"). Hay que respetar. Siempre.
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