En una situación digna de una película de terror, el joven Jake Evans de 17, le confesó la semana pasada a los operadores del 911 que había asesinado a su madre y a su hermana. El hecho ocurrió en Annetta South, Texas.
Durante la espeluznante llamada, Evans comentó que esperaba poder matarlas sin causarles dolor, pero no logró hacerlo.
"Acabo de matar a mi mamá y a mi hermana. Le disparé con un revolver calibre .22", dijo.
Lejos de terminar allí, el llamado continuó con los detalles: "pensé que sería rápido, sabes. No quería que sintieran ningún dolor. Por eso utilicé un revolver, pero nada sucedió como era debido."
Según informó el periódico local, todo sucedió el jueves pasado cerca de las 12.30. Durante el relato, el adolescente no se mostró nervioso en ningún momento, sino todo lo contrario. Cuando la policía acudió al lugar, arrestaron al sospechoso y encontraron los cuerpos de Jami Evans (48) y Mallory Evans (15).
Los investigadores todavía no lograron dar con el móvil del homicidio, puesto que Evans no consumía drogas ni contaba con un historial de enfermedades mentales. Incluso aseguró que no estaba enojado con ninguna de las dos.
"Ni siquiera estaba realmente enojado con ellas. Sólo sucedió. Hace un tiempo que venía planeando asesinar a cualquier persona." Cuando le preguntaron por qué, irónicamente el joven proclamó que no le gusta la actitud negativa de la gente.
Durante la llamada, Evans contó cómo hizo para que su hermana salga de la habitación. "Verás, mi hermana, le dije a mi hermana que mamá la necesitaba. Ella estaba en su habitación, y cuando salió, yo, eh, yo le disparé. Cayó por las escaleras y le volví a disparar. Y luego fui abajo y le disparé a mi mamá unas tres o cuatro veces."
Evans se definió como "malvado" y admitió que el suceso "realmente me traerá problemas en el futuro."
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