Símbolo de una época en que la aristocracia porteña había escogido Villa Elisa para erigir sus mansiones de verano, el Palacete de Uriburu se perdió allá por el año 60 cuando un incendio lo redujo a escombros.
Su recuerdo sin embargo subsiste en la memoria de algunos viejos habitantes de la zona que lo recuerdan como un castillo de ensueño, desbordante de belleza y poesía.
Francisco Uriburu construyó un magnífico palacete tierras que pertenecían por entonces al partido de Ensenada.
Paralelamente Don Luis Castells levantó su quinta y en homenaje a su esposa, le dio al predio el nombre de "Villa Elisa", nombre que más tarde se generalizó para bautizar con él a todo el pueblo que a su alrededor se fue formando.
Tomasa Elisa Uriburu nació en la ciudad de Salta el 29 de diciembre de 1895 y falleció en Buenos Aires el 2 de Julio de 1910. Sus padres fueron Benjamina Dolores Uriburu Castro y Francisco Paulo Uriburu Patrón, destacado político de la generación del 80 que se desempeñó como Ministro de Hacienda, Diputado y Senador Nacional, entre otros cargos.
Ya en la ciudad de Buenos Aires el 19 de Marzo de 1884 Elisa contrae matrimonio con Luis Castells, inmigrante español nacido en Cataluña.
PALACETE
Este el Palacete de Uriburu fue encargado en 1893 a Gastón Mallet, este arquitecto había nacidó en 1875 y falleció en su tierra natal en 1964. Se formó en la Escuela de Arte de París.
Arribó al país en 1907 para intervenir en la modernización de la ciudad de Buenos Aires, según el modelo urbanístico aplicado en París.
Estuvo a cargo de la construcción del Palacio Dosse, uno de los grandes edificios realizados a fines del siglo XIX y ubicado sobre la avenida Alvear, y también de importantes viviendas particulares.
MATERIALES EUROPEOS
Así, Duplan con materiales traídos de Europa, erigió el palacete de líneas francesas se caracterizaba por sus techos de mansarda negra, torretas, chimeneas y terrazas que le valieron el mote de "Castillo" entre los primeros habitantes de la zona.
Con todo, la finca en que se levantaba no era menos portentosa.
Tras un enorme portal de hierro forjado nacía una avenida de palmeras y coníferas que conducía hacía la casa. Frente a ella había un lago y una fuente con cuatro caballos de bronce. Y a su alrededor, una gruta, una pajarera, una glorieta, una piscina cubierta con una cúpula de vidrio, un invernáculo en el que se cultivaban orquídeas y cuyo domo era tan alto que asomaba entre los árboles, cocheras, caballerizas, una vivienda para los caseros y un monte de frutales conocido por los lugareños como el "monte de Uriburu".
LUGAR DE REUNION
El Palacete de Uriburu era un lugar de reunión habitual de políticos, frecuentado por Dardo Rocha y Julio Argentino Roca entre otros amigos de su propietario. Pero también era un escenario frecuente de grandes fiestas y recepciones.
Como estaba instalado junto a las vías del ferrocarril, en la zona que hoy ocupa un barrio, el tren se detenía junto a su portal de acceso para que bajasen los músicos, chefs, garcons y pinches de cocina con víveres y bebidas.
En esas ocasiones, según se cuenta, la cola de carruajes arribados desde Buenos Aires llegaba hasta el camino.
(*) Historiador
SUSCRIBITE a esta promo especial