Un partido increíble. Un arbitraje espantoso. Infinidad de preguntas:
¿Gimnasia jugó mal? De ninguna manera. Tuvo un primer tiempo bueno, con 25 minutos iniciales muy parecidos al partido con Crucero del Norte. La "pequeña" diferencia, la efectividad.
¿Por qué pateó Monetti el segundo penal? Era candidato junto a Pereyra. El delantero pateó mal el primero y en el segundo tiempo llegó su chance. Pateó porque le pega fuerte y bien a la pelota, más allá del error de ayer. Y a la hora de entrenar, siempre se queda pateando.
¿Que pasa con los centros? Eso se deben preguntar Barsottini, Pouso y cía en las últimas fechas. Chaves no levantó la pelota parada, Benavídez y García no aceratron en movimiento, Oreja no tiene buena pegada. Un argumento más por el cual Licht JAMÁS debe faltar y se impone la vuelta de Cabrera.
¿Quiroga es el culpable? Hay que tener cuidado con los chivos expiatorios, como Garré en el '86 y Batista en el '90 (para no hablar de Gimnasia). Quiroga no está jugando bien, lo condena -principalmente- esa pelota que le quedó en los pies y no tuvo repentización para definir (intentó con un tacazo al bulto). Ahora, lo justo es justo: si Quiroga erraba lo que Pereyra en el primer tiempo, terminaba ahorcado en una plaza pública. La estigmatización no suma, no le sirve a nadie, consume jugadores como pañuelos descartables...
¿Fue penal el segundo? No, un capítulo más de una muy mala actuación de Giannini.
¿Se hicieron expulsar Fernández y Basualdo? Rotundo NO. Jugadores condicionados por infracciones menores, al igual que Velázquez. Tarjeteó tanto el árbitro que pagaron los jugadores, pero de ninguna manera puede catalogarse la expulsión del pibe -y aún menos la de Basualdo- como inconductas o falta de profesionalismo. El problema fue un juez que así (15 amarillas que derivaron en 3 rojas) no puede dirigir.
¿Falta trabajo? No. Jugar al fútbol y entrenar no es sacar fotocopias. A más horas en una oficina, más fotocopias. El fútbol profesional es otra cosa: calidad de trabajo por sobre cantidad. Patear cien centros no siginifica un gol en el partido; sí, casi seguro, un desgarro. Troglio, Bernay y Martín trabajan bien. Eso sí, Troglio no es Griguol así como la materia prima (los jugadores) no es la misma. A sacarse de la cabeza esa idea: nadie es como Griguol. Y el Viejo no puede trabajar más, por eso el 9 de diciembre se sentará por última vez en su vida en un banco de suplentes.
Es malo el conformismo. Igualmente dañino, es el inconformismo. En Gimnasia se cuestionaba a Griguol con el argumento de "siempre segundo". Hoy, cualquier tripero daría todo por revivir aquella etapa. Este equipo de Troglio no está bien, claramente en una meseta de rendimiento y resultados. En 16 fechas NUNCA salió de puestos de ascenso. Es momento de cabeza fría. Adentro de la cancha, en el banco y en las tribunas.
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