El partido del martes no importa. No existe. ¿La razón? Gimnasia no jugó contra Rosario Central, Gimnasia juega contra Gimnasia. Siempre. Es el Gimnasia que se boicotea, el mitológico ouroboros que se come a sí mismo. Todos dicen "Gimnasia es lo único importante". Y sin embargo, la realidad marca que lo importante es el pensamiento individual, tener razón a cualquier costo, salvarse solo. Se invoca el escudo, pero por la plata baila el mono. Se habla del estatuto, pero apenas se lo lee. Y pasan técnicos que se equivocan, dirigentes que se equivocan, jugadores que se equivocan. Paga Dios. Paga Gimnasia.
Egos. "Yo tengo razón" piensa cada uno. "Me equivoqué", la frase que jamás se pronuncia. En Gimnasia destruir es cosa de todos los días. Construir un peregrinaje fatigoso, errático, tortuoso. Por acción u omisión, por decisiones o desgaste, Gimnasia es un club expulsivo. Todos se van mal de Gimnasia. El club se desangra cada día. Duele.
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