Desde el punto de vista táctico, un partido impecable. Presión, orden, disciplina. Gimnasia hizo sentir incómodo a River. Un esfuerzo tremendo de los jugadores que merecieron la recompensa del final: esos aplausos que bajaron de las tribunas valorando un punto que nadie sabe cuanto aportará en la cuenta final. La realidad es que pasó River con sus figuras, el 0-0 tuvo bastante que ver con la justicia y ni Quilmes ni Rosario Central alargaron la distancia. Tal vez, alcance. Quizá, a este Lobo de Pedro no le dé la nafta...Hoy, los aplausos son justos para este equipo que juega como puede con lo que tiene, gracias a la mano de un entrenador realista, convertido en un artesano. Y a veces, en un mago...
Nadie debe engañarse, River es infinitamente más que Gimnasia. La comparación del nombre por nombre lo demuestra, con cracks como Fernando Cavenaghi y David Trezeguet que están en otro nivel. Desde la humildad, Gimnasia le hizo partido, lo incomodó, no lo dejó pensar y lo atacó cuando y como pudo. Sabemos bien que las virtudes triperas no están precisamente en la ofensiva, al punto de que los goleadores de la temporada son Franco Mendoza, Gonzalo Vargas y Gonzalo Choy. Ninguno fue titular. Este equipo no tiene gol. Demasiado ha hecho con sacrificio, humildad y unión, pero sin gol, es muy difícil.
La figura fue Fernando Monetti gracias a un par de grandes atajadas, pero ello no debe hacer pensar en un River arrollador. No lo fue. Después, la tarde-noche dejó unos cuantos puntos altos de rendimiento: Damián Macaluso, un recuperado Omar Pouso que mejora con los partidos, el primer tiempo de Nicolás Cabrera. Y Altobelli se faja con los centrales. Y Matías García trabajó bien la banda: lejos estuvo Carlos Sánchez de tener una actuación determinante. Igualmente, en Gimnasia lo colectivo es más importante que lo individual.
Alguna vez, Pacho Maturana dijo "con limones solo puedo hacer limonada". Troglio ha demostrado que se puede hacer mucho más, al margen de que tal vez no sea suficiente. Es utópico pensar en ganar el torneo, incluso en el ascenso directo. Hoy, River, Instituto, Rosario Central y Quilmes son más que Gimnasia. Lo demuestra la tabla, lo confirma la realidad fecha tras fecha. Hoy. Mañana, tal vez un bajón (¿de Quilmes?), tres victorias al hilo (tres años que no se logran) o un goleador rachero puedan cambiar el panorama. Y de esa manera, tal vez el Lobo tenga la chance de abandonar esta tortura llamada B Nacional. Si no lo logra, Troglio estará. Pero a la institución, afrontar otro torneo de ascenso económicamente se le hará muy cuesta arriba.
Será cuestión de fe. De creer en quien quieran creer. Pedir. Rezar. Por ahora, las chances que quedan son gracias a San Pedro...
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