Serios, tensos, seis hombres y seis mujeres entraron, en la mañana del 22 de agosto de 2005, a una sala de la Justicia cordobesa para ser protagonistas de un hecho histórico: integrar el primer jurado del país conformado por ciudadanos "comunes" que iba a dictar sentencia en un asesinato.
Fueron 12 vecinos de la ciudad de San Francisco (ocho titulares y cuatro suplentes) los que dieron ese paso inédito, en el debut de un sistema mixto, ya que en Córdoba estos jurados están integrados también por tres magistrados.
El otro protagonista de la historia fue Víctor Luna, de 25 años, acusado del crimen de otro hombre cometido con alevosía, y al que el jurado declaró culpable.
La novedad, sin embargo, no despertó la curiosidad de los cordobeses. Sólo familiares de la víctima y el acusado y, claro, una veintena de periodistas, asistieron a las audiencias de ese juicio.
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