We sure are cute for two ugly people,
I don't see what anyone can see, in anyone else,
but you.”
The Moldy Peaches
en La Joven vida de Juno
En Jardines de Ernesto Baca, película también presentada en el 14º Bafici, la voz de un poeta dice que “a las ventanas y al aire solemos pintarlos de celeste. A lo transparente le asignamos el color del cielo, que es transparente”.
En Al cielo, película platense producida en el marco del Festifreak Produce 3 y en Competencia Argentina en el festival, sucede algo parecido. Allí se cuenta la vida de Andrés, un adolescente que deambula entre la muerte del líder de su banda favorita de Punk Rock y la pertenencia a un grupo de jóvenes religiosos, al que se aproxima en busca de un amor, en este caso no el de Jesús (por otro lado, ¿por qué otra razón nos meteríamos a un grupo de jóvenes religiosos?).
Así Andrés parece empezar a construir un cielo. ¿A dónde fue el líder de la banda punk? ¿Se suicidó, fue en busca de ese paraíso? ¿Si nos acercamos a un grupo religioso nos harán un rinconcito en el edén? Tal vez Andrés trata de hacerse una idea de lo que podría ser el cielo, de asignarle un color a aquello que parece ven los demás pero nosotros no.
La cámara en Al cielo sigue el mismo camino. A veces deja de lado a los personajes y sus diálogos, y empieza a buscar eso que está detrás de las ramas de la arboleda platense. La cámara empieza a flotar enfocando hacia las alturas para que por algunos segundos tratemos de descifrar qué se encuentra más allá, y hacerlo visible.
Pero Andrés parece fallar exitosamente en esa búsqueda. Dios no le dice mucho, sólo que no hay que drogarse, y el líder muerto parece no emitir señales desde donde esté. Sólo queda su música y la gente que lo amó en vida. El cielo esta acá opina la película, en la música y en el amor. Por eso cuando la aparente apatía de Andrés se corta con una sonrisa a causa de su enamoramiento la madre le dice que está como “iluminado”.
La música y el amor. La música como necesidad para la historia de amor en el cine. Así es como en el final de Juno Michael Cera no le dice a Ellen Page solemnemente que la ama ni nada parecido. Simplemente le pregunta si está lista para empezar a tocar juntos la guitarra y así lograr uno de los más bellos finales de amor.
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