"Se murió el Gallego González". La frase, por lo común de apodo y nombre, tal vez no le diga mucho a los jóvenes. Para el básquet, se fue un pedazo de su historia. Una historia cimentada desde Gimnasia, desde el quinteto imbatible en nuestra ciudad, pasando por el gran campeón de los años '78 y '79, hasta el final con 39 años, transpirando una y otra vez la camiseta con la inscripción G.E.L.P.
Para quien no lo haya visto jugar, los números. En el Lobo tuvo dos etapas, primero entre 1965 y 1972 y luego entre el '78 y el '86. Con la camiseta de la Selección Nacional, mundialista en Puerto Rico '74; jugó los Panamericanos en el '71, el Preolímpico en 1980 y los Sudamericanos del '71, '73 y 79 (Campeón en Bahía Blanca). Jugador de Palmeiras entre el '72 y el '78 (Campeón 1977). Seis veces campeón con la Selección de Provincia de Buenos Aires.
Con Gimnasia, unió generaciones: empezó con Ferrari y Finito Gehrmann, volvió para ser campeón metropolitano con Clarence Metcalfe, Raúl Guitart y Finito para terminar entrados los '80 cuando Pichi Cerisola y Fabián Crivaro eran nombres vitales en el Poli. Inolvidable doble corona en 1978 y 1979 ante Obras Sanitarias en el inicio de la era de los americanos, el Gallego fue figura descollante en el primer título, aquel 72-67 sobre un seleccionado nacional vestido de amarillo y negro. A la vuelta de todo, ganó el Oficial '84 -a Deportivo San Andrés con aquel equipo en el que jugaba Mel Daniels- y el de 1985 sobre San Lorenzo. Ya se iban los tiempos viejos, llegaba la Liga Nacional.
Se fue un gran jugador. Escolta o base, inteligente, buen tirador, aguerrido y talentoso. Una pena enorme para quienes lo escuchamos relatado por Pilín Galliadi y lo vimos en Obras, el Etchart, alguna cancha prestada de la región y aquel Polideportivo inolvidable, siempre vestido de fiesta.
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