A 200 metros de los vestuarios de caras largas y gestos adustos, el Campus. Una placa lo nombra desde este mediodía: Carlos Timoteo Griguol. Alguien que también fue mucho más que un entrenador. El Viejo -que ya NO está para trabajar- recibió el homenaje acompañado por Pedro Troglio, Guillermo Sanguinetti, Pablo Morant, Ariel Pereyra, Favio Fernández. Más tarde, llegó Gustavo Barros Schelotto. Felíz, recibió abrazos, besos, fotos. Estuvieron además los vices Daniel Onofri, Bernardo Supera y José Luis Mainetti. También el secretario Federico Ayllon. Ausente, Héctor Delmar. En este Gimnasia carente de gestos, Julio Chaparro y Ricardo Alconada como motores del campus, tuvieron uno. El nombre de Carlos Timoteo Griguol es el justo homenaje de quienes llevan adelante una obra que se debe terminar. Y se va a terminar. Debe ser el germen de un Gimnasia mejor. El Gimnasia del futuro, lamentablemente aún lejano.
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