¿Por dónde empezar? ¿La solidez colectiva o las buenas individualidades? Gimnasia fue un EQUIPO y jugó como tal, le generó muchas llegadas a Boca Unidos, convirtió en figura a Gastón Sessa. Ese equipo fue alimentado constantemente por el nivel de sus hombres, con dos pibes a la cabeza: Luis Peralta y Franco Mussis jugaron muy bien, seguramente contenidos por una estructura. Los pibes pueden jugar, pero si es rodeados por hombres, mucho mejor. Y debe brindar tranquilidad que detrás de su juego haya respaldo. Si a Peralta no le sale una gambeta, atrás están los 404 partidos de Omar Pouso, los 273 de Facundo Oreja,los 255 de Osvaldo Barsotini, los 279 de Juan Carlos Blengio, los 271 de Lucas Licht...Trazando una analogía con el básquet, es seguro que Campazzo no juega igual con la Generación Dorada que con pibes de su edad o con su equipo de la Liga. Los pibes contenidos por los grandes, primer acierto.
El segundo punto a favor es que el equipo no resignó pase más allá de intentar vértigo. Gimnasia tuvo precisión e intentó jugar. Los arranques de Juan Cuevas marcaron diferencia. Peralta tuvo potencia y una muy buena definición, Mussis fue sinónimo de buen pie. Hoy Troglio tiene un problema inesperado: uno de los dos sale con Huracán y ambos pibes jugaron para quedarse. ¿Jugó mal Quiroga por una mala tarde o por los 39 de fiebre de anoche? El delantero es el único punto bajo individual y colectivamente. En defensa, bien. Los puntos altos, Facundo Oreja y Lucas Licht (otro que marca diferencias por su jerarquía). Omar Pouso se bancó casi solo el medio, es el equilibrio del equipo porque respalda y hace jugar. Y Fernando Monetti demostró que cuando lo atacan poco (algo imprescindibe para atajar en un club grande) responde de la misma manera que cuando es peloteado.
Hasta el minuto 39 del complemento Sessa fue figura, Quiroga erró un gol hecho, el palo izquierdo le dijo no a Mussis...Gimnasia era mucho más. Casi cambia la historia, pero con Monetti vencido cerró Facundo Oreja en la línea. El grito ahogado a los correntinos en el arco del Bosque fue alarido 20 segundos después cuando Facundo Pereyra, una sorpresa del mercado que parece que juega bien, puso el 2-0. Chau angustias, chau malos augurios. Y aunque ganar un partido no significa nada, por lo menos el camino desde el Bosque a casa esta vez tuvo sonrisas.
Prensa Gimnasia
P.D.: Gastón, ¿para qué?
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