Así como los records están para ser batidos, las estadísticas en fútbol son casi curiosidades, meros detalles. Sin embargo, por esta vez, voy a ceder a la tentación de valorar desde los números este triunfo ante Banfield con el gol de penal de Lucas Licht.
Para encontrar tres triunfos al hilo en el inicio de un campeonato, hay que remontarse al Torneo Reclasificatorio de 1968. Victoria en el Bosque ante Quilmes (2-0, goles de Trebucq), triunfo ante Platense en cancha de Racing (1-0, Pignani), festejo 1 a 0 ante Tigre en 60 y 118 (Masnik). La cuarta victoria fue como local 2 a 0 ante Deportivo Morón (Spedaletti y Masnik). El Reclasificatorio tenía la particularidad de ser un torneo donde se definía la permanencia, disputado por seis equipos de Primera A (entre ellos Gimnasia) y cuatro de la B. En 1933, el equipo luego conocido como "El Expreso" le ganó como visitante a Estudiantes 2-0 (Naón y González), 4-0 a Vélez en el Bosque (dos de Naón, dos de González) y 3 a 2 a Tigre en Victoria (dos de Naón y Morgada). El camino vencedor siguió con un 5 a 2 a Argentinos (Zoroza, Palomino, Naón -2- y González) y un 5 a 1 a Chacarita en la vieja cancha funebrera (tres de Palomino, dos de Naón). Hay que viajar a la Historia del fútbol para hallar un inicio de campeonato como el actual con rivales en un pie de igualdad.
¡Vaya entonces si vale sacarse de encima a Banfield! Un rival molesto, que propició un partido de trinchera (así le van a jugar a Gimnasia la mayoría de los equipos), que mereció el empate. Lo ganó el Lobo porque Licht acarició a la red el penal que cobró Echenique. ¿Fue penal? La foto de la página oficial del club muestra la sujeción del defensor, si alcanzó o no para derribar a Quiroga solo queda en los ojos y el entendimiento del árbitro. Con el 1-0, Gimnasia sustentó el partido en la figura de su arquero (atajada IM-PRE-SIO-NAN-TE incluída, 100% reflejos), en la solidaridad y personalidad para pelear cada pelota y...no tanto más. No hubo juego asociado, nunca los mediocampistas se sintieron cómodos con la pelota, pocas pelotas llegaron limpias a los delanteros. Con espacios por todos lados en el final del juego, pero sin chances de sacar una contra como las que definieron los partidos anteriores. Luchar, pelear, aguantar fueron las premisas triperas en el Bosque. Por eso el valor que Pedro Troglio le dio a la victoria, por eso la alegría de tres puntos en el bolso. Nueve puntos sobre nueve posibles, 7 goles a favor, dos en contra. La tranquilidad de que el equipo respondió a la chapa de candidato. Sin creerse más de lo que es, va por buen camino.
No fue una tarde de buenas actuaciones individuales. Fernando Monetti tuvo una tarea de arquero "ganapuntos". Más allá de un rebote largo, tuvo un partido impecable. Después, las ganas y la voluntad -aún con errores- de Franco Mussis, que se ganó la titularidad. La pidió siempre, peleó mucho, agotado trató de aportar dinámica y aparecer por los costados. El travesaño le negó la posibilidad de tatuarse "26-8-2012, primer gol". Y aprendió que NUNCA hay que gambetear ni salir para adentro en la propia área. Cumplió Barsottini, pero mi tercer lugar del podio es para un trabajador del fútbol, ese motorcito llamado Facundo Oreja, que tal vez nunca gane solito un partido, pero siempre va a ayudar a no perderlo.
Gimnasia es el único líder del torneo. Un buen arranque para alimentar la ilusión de la gente. Es para festejar, mientras jugadores y cuerpo técnico sepan poner en la balanza virtudes y defectos, aciertos y errores. Por años en el fútbol, por experiencia, este grupo tiene los pies sobre la tierra. Por eso, trabajo, trabajo y más trabajo. Y una frase para tatuarse en la frente: "Falta una eternidad".
Foto Prensa Gimnasia
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