Los números mandan. Invicto en siete partidos, algo que Gimnasia no lograba desde el Clausura 2006 también con Troglio. Puntero, 15 unidades, 4 ganados, 3 empatados. 13 goles a favor, 6 en contra. El equipo con más goles a favor del certámen. Un comienzo numérico ideal.
La vara está bien alta para este Gimnasia 2012/2013. Hoy, como en las tres fechas anteriores, un error puso al equipo en desventaja. Patronato facturó en la primera que tuvo, de la misma manera que lo hicieron Chicago, Olimpo y Atlético Tucumán. Ahí, la imagen se desvirtúa. Nunca en la tarde Patronato dominó el juego. Nunca. Ni siquiera pudo jugar de igual a igual. ¿Se puede decir que Gimnasia jugó mal, horrible, en los primeros 45 minutos? De ninguna manera. Una valoración de ese tenor es más "resultadista" que el propio resultadismo que se le achaca al entrenador (a veces, en una guerra santa innecesaria contra lo que se denomina "la nuestra"). Gimnasia no tuvo claridad en el primer tiempo, pero no jugó mal. Gimnasia no jugó maravillosamente los segundos 45 minutos. Empujó y quebró a un equipo que se encontró con una ventaja inesperada, a partir de poner mucha gente en campo contrario. Lo mismo había hecho contra Olimpo. La diferencia: la efectividad de Ignacio Fernández, Matías Quiroga y Osvaldo Barsottini, sumada a buenos niveles individuales de Omar Pouso y Juan Carlos Blengio y el aporte desde el banco de Luis Peralta y Jonatan Chaves, éste último vital.
El 0-1 generó los consabidos murmullos, esos que no deberían existir en una séptima fecha de torneo. La palomita de Nacho Fernández para el 1-1 le agregó no solo un momento emotivo para el pibe (que la peleó y merece disfrutar este momento) sino la sensación de que Gimnasia iba a ganar el partido. 1 a 1, fue gigante Juan Carlos Blengio para salvar el arco de Monetti. El flaco Quiroga estaba donde tenía que estar para empujar el rebote en el travesaño del buen tiro libre de Chaves. Y Barsottini paga con goles: buen anticipo ofensivo para su cuarto gol en 7 partidos, el primero en el Bosque.
Las actuaciones individuales marcan que hay equipo y plantel. Se necesita paciencia. Más de uno quería crucificar -y hablaba de dinero malgastago- cuando Omar Pouso debutó en Paraná. Seis meses después, es patrón del equipo. Quiroga ya metió dos. Cuevas va a levantar. Basualdo jugó mal -él también lo sabe- pero no es un jugador de descarte. Falta muchísima agua correr debajo del puente. Y afuera esperan Chaves, Peralta, Benavídez, Fernandes Silva, Choy. Más Pereyra, que hizo 3 goles en 4 partidos. Y Miloc y Romea ya están. Viene bien Gimnasia, pero hay que tener paciencia.
Lindo partido el viernes en Mendoza. Duelo de líderes. Clave, pero no vital. A la vuelta, habrá que seguir sumando durante 9 meses más.
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