Son las ocho de la noche del lunes y en el “tatami” de 1 y 66 hay una veintena de chicos que, con sus tradicionales uniformes blancos, van y vienen con las piernas en alto y los puños cerrados en posición de defensa. La instructora de todos ellos se llama Sabrina Romero y no duda en explicar parte de esa postal. “Hace tiempo que el taekwondo viene creciendo -dice-, pero sin duda que el oro olímpico conseguido en Londres hizo que el interés por este deporte crezca en los últimos días todavía más”.
Lo que dice Sabrina entra en perfecta sintonía con el diagnóstico que trazan en distintos centros y clubes de barrio de la Ciudad, donde este milenario deporte tiene agenda propia. En unos y otros, todos comparten una idea de manera unánime: la medalla de oro que Sebastián Crismanich trajo al país motivó a muchos más jóvenes a sumarse a esta disciplina que, según estimaciones de la Confederación Argentina de Taekwondo (CAT), hoy practican unos 20 mil argentinos.
“Desde que se consiguió el oro olímpico se nota que hay mayor interés por este deporte -cuenta Sabrina, que tiene 29 años y lleva diez como profesora de la disciplina en nuestra ciudad-. Y el interés no sólo se nota en la cantidad de chicos que se acercan a preguntar por las clases, sino también en el propio entorno de una, el cual, a partir del logro de Crismanich, se entusiasma y consulta más que antes”.
Las palabras de Sabrina no parecen distintas a las que ofrece Rodolfo Laborda, un instructor platense séptimo dan que reconoce el fenómeno con claridad. “Desde que se consiguió el oro en Londres hay un interés más marcado -asegura-. Y ese interés se traduce en un conocimiento popular sobre el taekwondo que, al menos hasta hace unos meses, no se veía con tanta intensidad. El taekwondo hace años que atrae practicantes, pero es indudable que la medalla olímpica despertó un entusiasmo todavía mayor de parte de la sociedad en general y sirvió, al mismo tiempo, como la mejor propaganda para difundir el deporte”.
Laborda da clases en el club Montego y pone como ejemplo del “efecto Crismanich” lo que ocurre precisamente en ese lugar. “Después del oro olímpico, las consultas y el interés por sumarse a las clases crecieron tanto que estamos evaluando poner un turno más. Cada turno tiene unos 30 alumnos, pero ahora nos damos cuenta de que vamos a tener que agregar horarios o poner al menos una lista de espera”.
A la hora de brindar precisiones sobre la disciplina, los instructores locales destacan una diferencia que al no entendido puede pasarle por alto: no es lo mismo el taekwondo WTF que el ITF. El WTF (World Taekwondo Federation) es el que tiene reconocimiento del Comité Olímpico Internacional, del argentino, de la Secretaría de Deporte y del Enard.
“Aunque ahora el auge es notorio -dice Laborda-, es un deporte que tiene mucho arraigo en nuestro país. Acá llegó en el año 67, después que el judo y el karate, pero evidentemente su modalidad resultó mucho más atractiva que otras artes marciales para el público en general”.
El primer boom del taekwondo puede ubicarse en los años ochenta, cuando las películas de Bruce Lee o las repeticiones de la serie “Kung fu” en la tele ejercieron una influencia importante. Luego, en los 90 y ya con la ayuda de las famosas “Karate kid” o las célebres “Tortugas Ninjas”, la disciplina -aunque sin ser la de ambas ficciones- también siguió experimentando un crecimiento evidente hasta nuestros días.
Quienes enseñan y practican este deporte destacan que en el taekwondo no sólo cuenta el alto rendimiento: dicen que también es un arte marcial que enseña valores como la concentración, el respeto al prójimo y la disciplina.
“La importancia de la medalla de Crismanich es que permite poder difundir estos valores -opina Romero, quien cuenta actualmente con unos 120 alumnos-. Los logros a un nivel tan alto hacen que el taekwondo figure en los medios de comunicación, y eso inevitablemente genera que las consultas crezcan. El efecto que tuvo el oro olímpico fue casi inmediato: a los pocos días que se ganó la medalla para la Argentina, ya había padres y chicos consultando por los días y horarios de las clases”.
Si bien el taekwondo figura como deporte olímpico desde 1988, cuando fue introducido para las olimpíadas de Seúl como disciplina de exhibición, sus orígenes se remontan al año 50 d.C., época en que, según los historiadores, se lo llamaba “taekkyon” en los tres reinos de la antigua Corea
SUSCRIBITE a esta promo especial