El fútbol tiene tantas variantes como protagonistas. Y le sobran historias. Una de ellas es la de Luciano Vietto, la nueva “estrella” de Racing, que con apenas 18 años, un metro 73 centímetros y 68 kilos sorprendió a la patria futbolera argentina con sus tres goles a San Martín de San Juan. Obvio, ya lo señalan como la nueva promesa del fútbol.
Vietto apagó el incendio de la Academia el lunes por la noche. Porque no solo marcó tres goles, sino que hizo el primero desde afuera del área, el segundo ¡de cabeza! cuando los hinchas sufrían por el empate sanjuanino, y el tercero de zurda para hacer enloquecer a la gente.
El pibe, tímido y extrovertido, se transformó así en el héroe menos esperado, teniendo en cuenta que en el plantel están José Sand, Gabriel Hauche y Javier Cámpora. Tampoco esperaban semejante desempeño los ex dirigentes de Estudiantes, que lo dejaron ir cuando tenía edad de Séptima División y casi que no jugó en el equipo de AFA por su contextura física.
SU PASO POR LA PLATA
Vietto nació en Balnearia, una ciudad cordobesa de 4 mil habitantes. Allí hizo sus primeras gambetas en el club Independiente. Una tarde, por recomendación de Edgardo Sbrissa (ex DT de Gimnasia) lo vio Claudio Vivas. No lo dudó: se lo llevó a Estudiantes.
El gurrumín no tenía edad juvenil, pero se vino para La Plata en enero de 2007 con la valija y algunos sueños. Se alojó en la pensión de City Bell y allí pasó tres años compartiendo pieza, comida y sueños junto a otros pibes.
El primer año jugó en Novena. El técnico era Luis Suárez, que lo recuerda como “un chico tímido, buena gambeta” y caída fácil. Jugó salteado, sobre todo porque se entrenaba poco: extrañaba mucho a su familia y por eso viajaba casi todas las semanas hacia Balnearia.
Al año siguiente pasó a la Octava que dirigía Juan José Tejeda. La suerte fue la misma: poco entrenamiento, un físico que no lo ayudó y un técnico que lo marginó al grupo de la liga Metropolitana.
Tejeda es un hombre vinculado al fútbol infantil desde hace muchos años. Trabajó en Estudiantes de Los Hornos y también en Comunidad Rural. Después recaló en el Pincha, en donde estuvo algunos años, siempre con las categorías infantiles. Su chance juvenil fue con la categoría 1993, a la que dirigió por dos años consecutivos, en Octava y Séptima. Este año se alejó de la institución.
Para colmo para el pibe, la coordinación pasó por las manos de Claudio Vivas, Marcelo Vivas, Guillermo Trama, Sergio Gurrieri y Oscar Malbertnat. Muchos cambios que no ayudaron para nada en su adaptación.
SU SALIDA DE LA PLATA
Sin Claudio Vivas ni su hermano Marcelo, Vietto empezó a perder vínculos en Estudiantes. Para colmo, los formadores priorizaban el porte físico de los jugadores, y entonces empezó a quedar todavía más relegado.
En Séptima, allá por el año 2009, casi que no jugó, ni en AFA ni en Metro. Empezó a tener problemas con dirigentes y con algunos colaboradores. Y entonces quedó libre. Ni Eduardo Vera ni Rubén Filipas, que lo conocieron por su pasado en el fútbol juvenil pudieron detenerlo. Tampoco Carlos Campañaro, otro dirigente de peso.
“No me pusieron porque no tenía fuerza, pero a esa edad no es para competir sino para formar” , denunció ayer el jugador en declaraciones a radio La Red.
En el club nadie recogió el guante. En off se dijo que el pibe no mostraba nada que hiciese pensar que sería un crack. Es más, un dirigente de aquella época, que nada tiene que ver con la actual, dijo: “Pavone estuvo en Boca, Passarella se probó Estudiantes... A esa edad es muy prematuro vislumbrar” . Y cerró con una frase tan polémica como real: “Jonathan Schunke se formó en la primera época de Padrón y ahora volvió. Son cosas del fútbol...” . El Pincha lo perdió, no puede volver a pasarle.
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