Foto Letra G (Víctor Díaz)
Un penal errado. Dos tiros en los postes. Además, media docena de situaciones concretas de gol y otros tantos merodeos. El 0-1 en Junín es doloroso, difícìl de digerir. Casi inexplicable. Sucedió. Como decía el viejo Jack Palance: "aunque usted no lo crea".
Hay que evitar la caza de brujas y mantener cierta calma. Lucas Licht pateó de la misma manera en La Plata, Pergamino y Junín. El resultado final no puede variar la consideración fibal de ejecuciones idénticas, ir sin escalas del "toque magistral" a la "ejecución displicente". El equipo mejoró en relación a partidos anteriores. Está parejito con Banfield. Olimpo y Central parecen tener un plus, no solamente vinculado a la sumatoria de puntos: son más confiables. De esos cuatro, salen los tres ascensos. No hay más. Ahora, hay que correr desde atrás.
Buen partido de Niell en su regreso. Facundo Pereyra es hábil y decidido, tuvo cuatro, no metió ninguna. No lo condena una tarde de pólvora mojada. Y Nacho Fernández fue -otra vez- el mejor de todos. Para mejorar: tres cabezazos juninenses en el área de Monetti, demasiado para una zaga Barsottini-Blengio que tiene su fuerte en el juego aéreo.
Ahora, a Corrientes. Sin Pouso, con una muñeca fracturada. ¿Con Basualdo?¿Con Miloc? La semana es larga, para pensar y no enloquecer. Falta aún medio año.
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