“Siempre que puedo, me doy una vuelta por Gorina. Me encuentro con tan buenas personas que además de sentir un profundo orgullo de mi nombre me emociona la calidez de la gente, que me colma de honores”, dice Joaquín Gorina, nieto y homónimo del fundador de la localidad del norte platense que acaba de cumplir 90 años de pujante existencia. Vecino de Villa Mercedes, San Luis, el descendiente de quien donó las tierras para montar la estación de trenes que dio origen al pueblo, visitó la zona en este nuevo aniversario, y repasó aquellos años en que hombres del espíritu de su abuelo empezaban a escribir la historia de la Región.
Joaquín Gorina nieto (quinta generación que lleva el mismo nombre y apellido) participó de los primeros festejos de este cumpleaños. Vino desde su provincia y junto a sus hijas Dolores y Florencia el último domingo, que no respondió, por cierto, con un buen clima y de ahí que los festejos centrales continuarán hoy con un amplio programa -ver aparte-.
Cuando su abuelo falleció él apenas tenía un año. Aunque no recuerda vivencias compartidas con aquel inmigrante emprendedor que llegó a la Argentina desde Sevilla más para invertir en negocios que por aprietos económicos pudo configurar a tan relevante antepasado gracias al relato familiar. “Sé que vivió de iniciativa en iniciativa -cuenta-. Tuvo una compañía de seguros en Buenos Aires; la vendió y armó una empresa textil; cuando ya estaba encaminada, la vendió y compró el campo de Gorina, 1.100 hectáreas; y después adquirió las tierras en San Luis, donde ya se quedó a trabajarlas mi padre, su único hijo y también llamado Joaquín Gorina, y ahora lo sigo yo”.
Al llegar al país, Joaquín Gorina abuelo se instaló en Bahía Blanca. En esa ciudad del sur bonaerense conoció a Balbina Soteras, con quien se casó. A la joven todos la llamaban “Lula” y fue en homenaje a su mujer que bautizó el haras que adquirió en la zona de la actual Gorina, allá por el ´20, “La Lula”. El paraje no contaba con servicio de trenes y el transporte de caballos desde el lugar hasta San Isidro o Palermo dificultaba el negocio. El mismo Gorina creó entonces la línea ferroviaria que conectaría la zona con la capital federal. El ramal La Plata-Avellaneda (desactivado en 1977) pasaba por el lugar y como ya por ese tiempo la población iba creciendo el gobierno le pidió a Joaquín que cediera parte de sus terrenos para construir allí la estación. El 2 de junio de 1923 se firmó el convenio de donación, que incluyó las vías que ya había hecho montar el andaluz y 14 hectáreas. Esa es la fecha que quedó establecida como fundación del pueblo y que desde hace años se celebra con un particular fervor de sus habitantes.
SUSCRIBITE a esta promo especial