La tragedia ferroviaria de Castelar, que dejó tres muertos y centenares de heridos, tuvo consecuencias políticas. No solamente puso en entredicho la posible candidatura del ministro Florencio Randazzo en la Provincia, sino que también impactó en la relación del Gobierno con los gremios del sector.
Uno de ellos es La Fraternidad, el sindicato que nuclea a los maquinistas de trenes, que hoy mismo cumple 126 años de existencia. Según pudo saber eldia.com, el malestar en el gremio conducido por Omar Maturano crece a medida que el ministro Randazzo insiste en su estrategia de culpar al chofer del llamado “Chapa 1”.
Se trata de la formación que embistió por detrás a otra que estaba estacionada en la estación de Castelar. El Gobierno sostuvo de entrada que los frenos del tren funcionaban correctamente, al contrario de lo que piensan los maquinistas y otros gremios ferroviarios, como la facción de izquierda que lidera Gerardo “Pollo” Sobrero.
Maturano integra la CGT oficialista, bajo el ala del metaúrgico Antonio Caló, aunque la tragedia de Castelar lo llevó a formular duras críticas al ministro Randazzo. De hecho, fuentes de su entorno anticiparon que el lunes encabezará una asamblea extraordinaria del gremio en esa localidad del oeste del Gran Buenos Aires.
Antes de que eso suceda, La Fraternidad emitió un comunicado en el que reclamó la creación de “un ámbito de discusión tripartito” entre el Estado nacional, los empresarios del sector y la Federación Ferroviaria Argentina (FFA), que nuclea a los gremios más importantes de esa área del transporte nacional.
“El Gobierno festejó este 25 de mayo la década ganada en cuestiones sociales, económicas y políticas, resumiendo así los logros de los recientes años, en especial los referentes a la inclusión social. No podemos expresar lo mismo sobre los logros en materia ferroviaria”, advirtió el documento de los maquinistas.
La cúpula del gremio ferroviario, fundado el 20 de junio de 1887, participó de los festejos por el Día de la Bandera en Santiago del Estero. Desde allí pidió que “se genere una política definitiva de Estado de transporte, de mediano y largo plazo, que trascienda los procesos políticos y los diferentes gobiernos”.
“Sólo así accidentes como el de la estación Castelar, o el de Once, se convertirán en el recuerdo lamentable de una época decadente de nuestro país, herencia directa de la devastación neoliberal de la década de 1990”, advirtió Maturano. Y reclamó “consenso y diálogo”, además de “planificación e inversión” en el sector
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