Gimnasia es esto. Regar con sudor la cancha. Presionar hasta cansarse. Marcar, marcar y marcar. Los rivales siempren encuentran un botín tripero, una media blanca que aparece de la nada, una pierna solidaria que los contrarios nunca esperan. Gimnasia es el gol de Rasic -ese lungo sorprendente que tiene hambre y ya gritó 6-, el juego de Nacho, el pique corto de Pereyra, la CABEZA de todos.
Gimnasia sabe a qué juega y sabe que tiene que dar 100%. Con menos, pierde. Troglio fue grafico hasta la crudeza: "En mi equipo, jugador que se para es jugador muerto". Y nadie afloja. Hay contagio. Hay solidaridad. En este fútbol moderno y marketinero en el que solamente importa salvarse solo y se imponen las difíciles figuritas, Gimnasia es UN EQUIPO.
En Córdoba, el Lobo superó una prueba de caracter. Le ganó a un rival diferente a River y Central, un equipo más sacrificado y con menos manejo. Necesitado. Luchador. Belgrano le ganaba 1 a 0 y Gimnasia pudo darlo vuelta con un muy buen segundo tiempo. En el Gigante de Alberdi, Belgrano fue un mero partenaire de la dinámica y las ganas de Gimnasia. Y el segundo gol albiazul es para que Troglio infle el pecho con orgullo. Pereyra peleó la pelota y metió una pelota justa, perfecta, ideal, para la definición justa, perfecta, ideal de Federico Rasic. El "Gordo" le agregó laburo al talento natural. Rasic, hambre y esfuerzo a un físico imponente. Ciento por ciento ADN de este equipo en una jugada. Fueron los mejores de la tarde, con el lungo jugando un partido casi perfecto, incluso más allá de los goles. Falta mucho.
El martes en el Parque, Newell's y Gimnasia dirimirán la punta de la tabla. Suena bárbaro. Esperanza sobra y está bien. Pero nunca, jamás, hay que perder de vista el objetivo. No hay que caer en un pozo por caminar mirando al cielo.
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