Todo tiene un final, todo termina. Final para ese karma llamado Arsenal. Por primera vez desde que el club de los Grondona llegó a primera división, Gimnasia pudo ganarle en el Bosque. El 2-0 con goles de Maxi Meza no fue un triunfo más. Son tres puntos que significan olvidarse definitivamente del promedio por esta temporada -a falta de seis fechas-, una tercera victoria al hilo que permite mirar la otra tabla, trazarse objetivos diferentes, ver que pasa con la Sudamericana, soñar...Y para ello, paradojicamente, el Lobo no debe desviar el camino: jugar como si del partido con Racing dependiese la permanencia, no mirar más allá de ese partido, hacer lo que este equipo sabe. Porque sí, triperos, puede gustar o no pero este EQUIPO sabe a qué juega.
La clave fue, es y será potenciar virtudes y disimular defectos. Por eso Pedro Troglio repite una y otra vez a sus jugadores "no escuchen a nadie, escuchenme a mi" al punto de convencerlos con una referencia sumamente autocrítica: "Soy un técnico mediocre". No lo es. Y tampoco lo son sus jugadores en la medida en que no se sientan más que nadie. Ojo, ¡tampoco menos! Insisto, en la medida que funciona como un equipo, Gimnasia da pelea. Podrá ligar golpes como la noche de Vélez, pero es difícil que lo noqueen. Sabe afrontar adversidades, jugar con la soga al cuello, dar las famosas "pruebas de caracter". Y de a poquito, parece, está encontrando un pequeño, casi imperceptible, salto de calidad...que tiene que ver con las bandas.
Foto El Día
Maximiliano Meza está explotando, empezando a concretar lo que venmos día a día en Estancia Chica. Para Troglio, un "fuoriclasse". El correntino de Caá Catí (pueblo que tiene apenas 4738 habitantes) es agresivo, vertical, un medio con alma de delantero. Una versión mejorada del Pata Lucas Castro. Esta semana fue soñada. En Bahía Blanca, participó en la gestación del gol de Álvaro Fernández y le sobró aire y frialdad para la definición soble la hora. Ante Arsenal, anticipo de cabeza entre los centrales, agachándose, para el primer grito. Y jugadón sobre la hora: gran pase de espaldas -casi un sombrero- de Nacho Fernández, el pique de Maxi, el control de derecha con sombrero y el zurdazo para que Castro Balbi grite "De Caá-Catí a Mburucuyá/Más de quince leguas hay que atravesar...". Un golazo del pibe de 22 años que no tenía ni fuerzas para festejarlo.
Foto El Día
Javier Mendoza crece partido a partido. Originalmente media punta, el salteño de Tartagal le apostó de pibe a triunfar en el fútbol. A los 13 años, se fue a Rosario a probar suerte. Hoy, a los 21, se ganó un lugar entre los titulares a fuerza de manejo y verticalidad. Le falta gol. Ya va a llegar. Se está adaptando a "laburar" la banda, a darle una mano a Licht sin perder aire a la hora de atacar. Lucidez para jugar, le sobra. Hoy, tiró el centro del primer gol y jugó un partido completísimo, en un pie de igualdad con el goleador de la tarde. Un jugador para valorar.
Hoy, por los costados, Gimnasia marcó diferencias. Después, sobran cosas para rescatar. El manejo, la técnica y la pausa de Álvaro Fernández que jugó muy bien. Chimi Blengio como baluarte de la defensa. El segundo partido consecutivo con el arco propio en cero. Los increíbles ¡19! goles con Correa roto, Contreras lesionado y goleadores repartidos {Meza -3-, Licht -2-, Pereyra -2-, Díaz -2-, Barsottini -2-, García, Peralta, Correa, Mussis, Contreras, Pouso, Álvaro Fernández, Blengio}. ¡Trece jugadores gritaron goles! Increíble.
Ahora, no hay que confundirse. Que mejor que ir con las cosas claras a enfrentar a Racing, con la premisa que inmortalizó Mostaza Merlo casi como un dogma: Paso a paso.Y después...vemos que pasa.
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