Hay jugadores mejores, sin dudas. Más ordenados. Más técnicos. Tiempistas. No ingresa en el Olimpo de los grandes defensores-goleadores de la historia mens sana. No es Jorge San Esteban. Tampoco Ariel Pereyra. Mucho menos Osvaldo Ingrao. Y no traer a colación al Topo Sanguinetti, el más completo de todos. Ahora, en el pan y queso, a Osvaldo Barsottini hay que elegirlo. Por personalidad y amor propio, lanza en mano, Pucho ha sacado unos cuantos partidos "chivos" adelante.
El tandilense lleva 9 goles en 58 partidos con la camiseta azul y blanca. Determinante en la primera etapa de la B Nacional: doblete a Huracán, uno a Chicago, otro con Patronato, dos más ante Crucero (la noche en la que Toia le dió tres). Antes del final de la primera rueda era figura. Después, ascenso, festejo y cambio de categoría. Costó primera división, una categoría en la que el orden premia, especialmente a los defensores. No faltó quien pensara "no le da el piné". Se lesionó en el clásico de verano, se resintió en el debut ante River y perdío medio torneo. El tobillo lesionado lo quitó de la pelea y parecía que Maxi Coronel -un buen central- se quedaba con el puesto. Otra vez tenía un desafío...
La peleó siempre Pucho. Aquel pibito con solo minutos en la primera de Racing Club (2000-2003) tuvo que hacer la colimba en el ascenso: Godoy Cruz de Mendoza(2003-2004, B Nacional), Defensores de Belgrano (2004-2005, B Nacional), El Porvenir (2005, B Nacional), San Martín de Mendoza (2005-2006, B Nacional), Platense (2006-2007, B Nacional), Independiente Rivadavia de Mendoza (2008-2009, B Nacional) e Instituto de Córdoba (2009-2012, B Nacional). Y un paso por el fútbol chileno (Unión Española) en 2008. Ahora, peleando de igual a igual, tenía que volver a demostrar. Con el pecho inflado, fue a buscar al área de San Lorenzo con el silencioso 0-1 en el Bosque. Con personalidad, fue a fusilar de cabeza a Javier García. Con fe, a buscar al primer palo para que Mussis se saque la mufa, Gimnasia respire y Tigre se meta en un lío bárbaro. Ese es Barsottini. Un defensor que trata de disimular defectos y potenciar virtudes. Un guerrero al que PERSONALIDAD, le sobra. Ayer, brindó la respuesta más clarita a la pregunta ¿por qué Pedro pone a Barsottini?
No es Perfumo. No es Hugo Villaverde. Tampoco Juan Simón. Pero tipos como Pucho Barsottini nunca dejan a gamba a sus equipos.
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