Ahí nomás. A un pasito. Así quedó Gimnasia del objetivo de mínima, mantener la categoría. La victoria sobre Olimpo en el Carminatti, valiosísima, se basó en varias buenas actuaciones individuales. Y ni hablar del caracter de esto jugadores, que festejaron el triunfo de modo especial: saben que el promedio está a un puñado de puntos de dejar de ser un problema.
Sin hacer necesariamente una escala valorativa, medio equipo jugó individualmente bien ante el equipo de Walter Perazzo. Fernando Monetti le tapó un mano a mano a Miralles en el primer tiempo y en el segundo tapó un fusilamiento del colorado Gil. Bárbaro, el arquero tripero. En el fondo, Juan Carlos Blengio fue una columna, siempre apareció su pie o su cabeza para cortar un avance rival. Franco Mussis es un tractorcito, siempre va al frente, jamás mezquina esfuerzo y encima tiró un centro bárbaro para Álvaro Fernández. El flaco uruguayo aportó su técnica y su pausa y le dijo sí a la pelota para gritar el 1-0 en un ejemplo de lo que cualquier equipo necesita de sus mediocampistas: presencia en el área rival. Por eso Troglio lo quiere para la próxima temporada. Y Javier Mendoza jugó -otra vez y van...- un segundo tiempo de alto nivel, con acciones individuales valiosas. Es un jugador en evolución cerca de dar el salto.
¿Se les puede pedir más a estos jugadores? Sí, siempre. Algunos seguirán. Otros no. Vendrán algunos, ojalá que mejores. El nuevo objetivo debe ser que Gimnasia pueda dar el salto de calidad. ¿Saben que no debería haber? Lugar para reproches a esta base de jugadores que logró el ascenso y ahora, por primera vez en un lustro, logró que el hincha de Gimnasia deje de estar con el corazón en la boca hasta el último partido del torneo. Y con Troglio en el banco, el garante, el gran paraguas protector del último par de años albiazules. No se olviden...
Hoy, algunos pensarán en la punta a apenas un partido. Otros, en el objetivo de la Sudamericana. Sin temor a ser tildado de mediocre, la alegría deben ser los 44 puntos, la permanencia al alcance de la mano, la chance de sumar para engrosar el próximo promedio, casi como tener mucho dinero a plazo fijo con un buen interés. Para otros objetivos hay tiempo, falta plata, a veces también ideas. El camino es este, el trazado por este plantel y este cuerpo técnico. Una verdadera isla en lod últimos años de Gimnasia.
Foto El Día (Gonzalo Mainoldi)
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