Ahora todo es tristeza. Bronca. Incluso decepción. "¿Por qué no?" es la pregunta que se hacen muchos hinchas. Ahora, así, en caliente, no hay lugar para reproches. Hay que tener memoria. En octubre de 2011 la mano venía mal y apareció Troglio. Y en dos años, esta base de jugadores pasó de la B Nacional a pelear el Torneo Final. Después de ocho años, Gimnasia vuelve a jugar una Copa Sudamericana. Por eso, hay que ser agradecidos con este cuerpo técnico: Pedro Troglio, Víctor Bernay, Pablo Martín, Gabriel Vega. Y hoy, cuando se terminó la nafta, valorar a quienes dieron todo lo que tenían. No alcanzó. Quedará el mejor de los recuerdos del Gordo Mussis, que se jugó las piernas en cada pelota. Debe haber agradecimiento para los grandes que encausaron estos dos años: Lucas Licht, Omar Pouso, Juan Carlos Blengio, Osvaldo Barsottini, Facundo Oreja. Para los goles de Facundo Pereyra. Para ese enorme arquero llamado Fernando Monetti. Para la cantera, que aportó mucho: Ignacio Fernández, Matías García, Maxi Meza, Javier Mendoza, Dardo Miloc, Oliver Benítez. Para los que llegaron y entendieron el valor de un grupo humilde y fueron importantes: Erik Correa, Gastón Díaz, Maxi Coronel, Álvaro Fernández. A todos. Gimnasia 2012-2014 fue un plantel unido, humilde y con buena gente. ¿Faltó? Dieron hasta donde pudieron. En etapa de definiciones, manda la cabeza. No se toman las mejores decisiones, los musculos se endurecen, las piernas pesan. No se juega igual. Les pasa a grandes y chicos, a laburantes y talentosos. No se pudo. No hay mucho que reclamar. Y no es ser conformista, ni mediocre. Es ser realista. Aunque este torneo argentino no tenga un gran campeón. Aunque no haya que tener tanto para consagrarse. Aunque haya faltado algo.
Esto no fue resultado de un proceso. Fue una enorme ilusión llamada Pedro Troglio. Hoy, lo mejor que le puede pasar a Gimnasia. Tal vez, cuando pase el próximo tren encuentre un club mejor plantado, más grande. Unido. Allí, esta nota será bien diferente.
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