Letra G
Otra vez la misma historia. 2012, afuera por penales con Tigre. El año pasado, el verdugo fue Excursio, otra vez desde los 12 pasos. Ahora, Argentinos Juniors. No hay caso. Gimnasia nunca perdió en la Copa Argentina moderna, pero los penales lo sacan de competencia una y otra vez.
El equipo de Troglio no hizo un buen partido. Hay que decirlo, salvo los primeros quince minutos, Gimnasia jugó mal. Algo de Nacho Fernández, chispazos de Jorge Rojas (se nota que el paraguayo sabe) y poco más. Entró bien Pablo Vegetti, un delantero que parece estar más cerca de Sosa-Reggi-Sava-Alonso que de Quinteros-Quiñones-Acuña. ¿Lento? Sí, es posible. Pero tiene "olla", aguanta la pelota e hizo goles en todos lados. Las otras presentaciones tuvieron matices: me cuesta ver como central a Juan Quiroga, con exceso de vehemencia. Un partido normal del cordobés. En deuda Walter Bou en su debut en primera. Jugó muy solo y desconectado del resto del equipo. Y linda presentación de Ezequiel Bonifacio, que en un puñado de minutos mostró desfachatez y que el sueldo de otro "cuatro" bien se puede ahorrar, más allá de que es más volante que marcador. Además, Pedro Troglio confirmó que Cristian Piarrou volverá a entrenarse con el plantel profesional.
Falta mucho para llegar a un ideal. Hoy, Gimnasia mostró que en el juego está lejos de ser ese equipom intenso del torneo anterior. Después, cada uno tiene sus sensaciones. Hoy, Argentinos casi no le pateó al arco en 90 minutos y Gimnasia no generó nada; sin embargo, creo que le costará más reemplazar a Blengio que a Mussis, que tendrá más problemas del medio hacia atrás y podrá curar el endémico mal de la falta de delanteros goleadores que se generen algo por sí mismos. Insisto, son solo sensaciones.
¿La lotería de los penales? No es ninguna lotería. La cabeza, la personalidad, el temple, como quieran llamarlo, es importante. Hay trabajo. Hay virtudes y defectos naturales. Hay ejecutantes que ven el arco chiquito y al arquero enorme y otros que ven huecos enormes donde poner la pelota. Hay arqueros que piensan "a este me lo como", arqueros que eligen un palo "y que sea lo que Dios quiera" y otros que solo pueden rezar que el que patea le acierte al cuerpo o le erre a los 7,32 por 2,44. No hay que creer en brujos. Hay que dejar de lado la mala suerte. Uno gana y otro pierde. No hay azar. Y si lo hay, es mínimo.
La "triple competencia" es historia. Para empezar bien frente a River y para que la "doble competencia" no se limite a 21 partidos más, hay que trabajar. Trabajar. Entrenar. Mejorar. Mejorar. Mejorar...
SUSCRIBITE a esta promo especial