Sexo, droga y violencia. En esta alquimia habría desencadenado el final de Melina Romero, la chica que el día de su cumpleaños 17 estuvo en el boliche de San Martín con su novio de 16. Se fue de ahí con él y dos más. Todos habrían participado de lo que sobrevino después.
La identificación de uno de los jóvenes con los que se la ve en la filmación del local permitió las tres detenciones. Fue la madre de una amiga de Melina la que lo reconoció como “Charito”. Y la policía lo fue a buscar el jueves a la noche. Este joven de 21 años terminó quebrándose y contando que la chica había participado de una supuesta fiesta sexual en una casa ubicada en inmediaciones del Camino del Buen Ayre y la Ruta 8.
El dueño de esa vivienda es el hombre de 44 años que fue detenido el viernes y, se sospecha, sería quien golpeó a la víctima cuando quiso escapar. Pero en esa escena al menos uno de los involucrados coloca a “Toto”, el menor de 16 al que la víctima besaba y acariciaba aquella noche.
¿El la entregó? ¿El la mató cuando ella quiso irse? ¿A alguien ‘se le fue la mano’ y entre todos quisieron ocultarlo? Dijo uno de los imputados que la “fiesta” (o secuestro) duró tres días, en esa misma casa en la que funciona un templo umbanda.
Muerta, o inconsciente, aseguran haber colocado a Melina en una bolsa que arrastraron más de 200 metros y la tiraron al arroyo, después de pasar un puente. En los allanamientos la policía encontró prendas con sangre. No hay cuerpo, pero sí indicios del peor final.
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