Después, todos se olvidaron. TODOS. Los que no tienen responsabilidades y los que deciden día a día. Seis victorias al hilo, la ilusión del campeonato...todos se olvidaron de que Gimnasia era un equipo armado con dos mangos. Surgieron los enojos tras perder la chance, los dedos índices apuntando a Troglio, cuando la campaña había sido UN MILAGRO. Y no quiero elaborar una defensa del entrenador, quien debió irse en junio para no arriesgarse a esto: irse insultado por perder clásicos y quedarse afuera de una Copa que Gimnasia no estaba, no está ni estará (al menos a mediano plazo) en condiciones de afrontar.
Es cierto, Troglio es el DT del 7 a 0. El que solamente ganó un clásico. El que no pudo salir campeón hace 5 meses. También, es el técnico que peleó campeonatos con equipos armados para salvarse del descenso. El que por esos puntos, lo clasificó a competiciones internacionales. El que lo devolvió a su lugar en Primera. ¿Le quedan grandes los clásicos? La triste realidad es esta: desde aquel 4 a 1 en el Bosque se jugaron 16 clásicos, 1 ganado, 4 empatados, 11 perdidos. No es cuestión de Troglio, Maturana, Sanguinetti, Madelón, Cocca o Cappa. El problema es Gimnasia. Y por eso insisto con ser cuidadosos ahora, en el momento de los enojos. Porque la memoria no miente jamás: el enojo era con Griguol porque no salía campeón y después llegó el abismo; porque la bronca era con los referentes en 2010 y se fueron todos para que Cocca hiciese "su" plantel. Gimnasia nunca sale bien parado de estas crisis. Si se va Troglio, Gimnasia seguirá existiendo (el CLUB siempre está por encima de los nombres propios) pero que nadie piense que llegarán mejores jugadores. Simplemente, porque no hay $$$...
¡Ojo! Troglio tiene errores. A mi juicio, despreciar los 25 goles que hizo Facundo Pereyra fue uno de ellos. Aceptar que no haya salto de calidad, otro. Porque esto fue Quiroga por Blengio, Rojas por Mussis, Vegetti por Correa y nada más. Menos que antes. Para una triple competencia que en la práctica se convirtió en solamente tres partidos extras. Poco. Demasiado poco. Apostó todo a dos partidos y perdió. Y ahora, le tiene que poner el pecho...
Hoy, como ayer, Gimnasia sigue sin ascender institucionalemente. Expulsa, excluye, divide. El YO por encima del NOSOTROS. El que gobierna, cree que es el mejor (y el Gimnasia "moderno" nunca tuvo un Amalfitani precisamente) y el que está afuera, cree que está todo mal hecho y solamente él tiene la solución. Y así sigue la política del enduido, de tapar agujeros, de bicicletear problemas, de ver como se hace para atajar el próximo penal. Sin ideas. Sin proyecto. Sin futuro. Y con muchos que esperan afuera para entrar y el día que entren, eternizar la misma situación pero con ellos del otro lado del mostrador. Porque, sin generalizar, algunos de los que pontifican no son la solución, sino que fueron parte del problema.
El clásico de ayer, fuera de la cancha, fue un enorme paso hacia atrás. Puso al club en las páginas de policiales, en los informes de los grandes medios no por un triunfo o una obra, sino por un apuñalado. La CD deberá brindar respuestas, más allá de la renuncia o no del dirigente Ariel Debenedetti. Él no apuñaló. Alguien sí lo hizo. Deberán deslindar responsabilidades. Sí el agresor llegó hasta allí por intervención de un dirigente, que ruede la cabeza que tenga que rodar. Y si no fue así, decirlo con todas las letras.
Ayer fracasó la organización, que le permitió a Estudiantes vender pasillos y plateas a los no socios y abrió la puerta al problema. Fracasó la seguridad, que antes, durante y después del partido dejó a la delegación de Gimnasia casi sin custodia. Y que permitió más de 200 personas en un palco para 72. Fracasan los jugadores, con sus gestos: Licht ayer, Silva en el anterior. Restan. Fracasa quien no sabe festejar y le tira un botellazo a Monetti. Fracasan quienes castigan solamente la puntería. Fracasamos todos.
Ayer, dentro y fuera de la cancha, perdió Gimnasia.
Insisto: ¿Y ahora?
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