P4R P4R C3AR C3AD. Ajedrez puro. Se respetaron. Se midieron. No pudieron o no se animaron. No tuvieron con que. En un partido de números 9 y marcadores centrales, nadie quiso/supo/pudo jugar. El 0-0 en el Bosque deja la llave abierta para la revancha en 32 y 25. Al mismo tiempo, deja abierto el juego de las obligaciones. ¿Quien carga con el peso del partido revancha? ¿El local, por jugar ante su gente y tener un plantel más caro? ¿O puede sorprender Gimnasia con presión y salida rápida?
En el juego de los miedos, hubo dos momentos que pudieron quebrar la historia, romper el partido. En la primera del segundo tiempo, el cabezazo de Guido Carrillo que muchos vieron adentro. En la última de la tarde, el regalo que recibió Vegetti se alejaba del gol a medida que el delantero se acercaba al arco. Al final, Schunke lo desestabilizó y "parda" asegurada. Poco más, al margen de las aproximaciones de Vera y Vegetti y la media distancia sin puntería. Sin dudas, el partido imaginado. Ese que a los entrenadores conforma y que a los espectadores deja con sabor a poco.
Gimnasia jugó muy bien frente a River y Rosario Central. Fueron ráfagas, momentos más o menos largos, pero intensos. A Godoy Cruz lo liquidó con el juego externo. Hoy, no tuvo nada de eso. Ni intensidad, ni verticalidad ni precisión. Con Rojas, Fernández X 2 y Mendoza sin buenos aportes, solamente Pablo Vegetti mantuvo la ilusión de Gimnasia. El santafecino es guapo, aguanta, pivotea, se defiende con la pelota en los pies y tiene una enorme dosis de sacrificio, aún para llegar a posiciones defensivas. Encima, ya demostró que hace goles. Tiene TODO para ser ídolo en Gimnasia. A esta altura, Troglio debe festejar su tardía llegada al club.
Al margen de Vegetti, cumplieron con creces Juan Quiroga y Osvaldo Barsottini que debieron lidiar con un muy buen partido de Carrillo, el mejor de la tarde en el Bosque. Más allá de desprolijidades, los centrales "bancaron" bien el partido que tuvo lapsos desfavorables ya que Gimnasia no tenía nunca la pelota. Especialmente el cordobés, que venía más valorado por Troglio que por el hincha tripero. El cero en el arco de Monetti por tercer partido consecutivo no es casual.
El partido estuvo a mitad de camino entre el bodrio y el paraíso de los tacticistas. ¿Será diferente la revancha? Sin un gol tempranero, difícil. Al equipo de Troglio le conviene este juego: no puede cambiar golpe por golpe. Enfrente está un rival con más plantel, com más variantes, que apostó a afrontar descansado este primer partido. Ahora, esa carta tal vez la juegue Troglio en la revancha. Cuidando algunos de sus titulares ante Defensa. Para ser exitoso el planteo, deberán levantar los mediocampistas. No cambiar. ¿Por qué? Simple. Hoy Gimnasia no tiene un competidor para Vegetti. Ni reemplazos para Álvaro Fernández, Ignacio Fernández o Javier Mendoza. Un plantel cortito no solo para la Copa, incluso para el torneo local. Un salto de calidad que quedó en ilusiones y nada más.
Falta el segundo tiempo. Mano a mano. El clásico dura 180 minutos. Dos semanas de fútbol. En realidad, se juega desde hace casi 100 años. Y siempre hay un ratito más de Gimnasia-Estudiantes. El partido eterno.
Foto El Día
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