El mejor, sin dudas. Llegó en octubre del '94 y la noticia no cayó bien: la imagen era que esos feos 0 a 0 con Ferro iban a repetirse cada semana. Claro, la memoria selectiva obviaba al gran Ferro de los '80, ninguneado por la cátedra, cuestionado por la mecanización de movimientos, ni más ni menos que el trabajo al servicio del talento. Y el Viejo (que era Viejo desde joven) traía 40 años de fútbol, desde sus inicios como centrehalf de Atlanta. Y sabía todo. Por eso, miraba a un jugador y sabía si servía o no o le corregía detalles que se le habías escapado a entrenadores de juveniles. El que trajo a Márcico y a Troglio cuando eran "descolados muebles viejos" para muchos. Enseñaba. Hacía docencia. Y aprendía, siempre atento a los cambios (por eso, fue joven aún viejo). Mejoraba a los jugadores. Nos mejoró a todos. Hizo un equipo de laburantes en el '95, el súmmum de la belleza con la camiseta azul y blanca en el '96, un equipo europeo en el '98. De su mano, Gimnasia fue otro. 1994-1999, la etapa más exitosa. 2000-2001, la vuelta de Betis. 2003-2004, el final de su carrera como DT. Faltó algo, es cierto. Nos enojamos muchas veces, también es verdad. No tengo dudas, Gimnasia le debe mucho...(tal vez si lo hubiesen escuchado...)
Hoy Carlos Timoteo Griguol cumple 80 años.
Felíz cumpleaños Viejo.
P.D. (y permitanme la licencia): Te quiero mucho.
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