El ambiente del fútbol se desvive por exhibir una limpieza de la que ellos mismos dudan. Todos hablan de errores y de situaciones casuales, pero entonces ¿por qué Gabriel Brazenas no volvió a dirigir tras Vélez-Huracán?¿Y el sargento Giménez después de San Martín de San Juan-Huracán?¿qué pasó con Fabián Madorrán antes de suicidarse en el Parque Sarmiento de Córdoba?¿Y Atilio Sanabria? Javier Collado dijo "en el fútbol argentino hay sobornos y equipos que van para atrás" y no dirigió nunca más. ¿Sospechamos nosotros o el mismo mundo del fútbol sospecha? ¿Por qué un país en el que hay corrupción en la política, en las licitaciones, en empresas, en medios, tiene un fútbol que presume de cristalino pero cuando señalan a uno, ese se va del fútbol en silencio, entre la niebla?
Es el mismo fútbol en el que al final de cada torneo la incentivación es "folklore" aunque los estatutos la penen con similar entidad al soborno. Un fútbol en el que nadie quiere justicia, sino "injusticia a favor" como dice mi compañero Martín Pertierra. Con dirigentes que echan técnicos cuando la mano viene mal y que ante algún triunfo importante dicen "hicimos los deberes". Con vivos que casi tienen tutoriales para explicar que "los trapos" (los asistentes) pueden ser más determinantes que un "pito" (árbitro). Con jugadores que agarran el billete "siempre que sea para ir a más" cuando la realidad es que su propio club le paga todos los meses para ir a más. Entonces ¿se guardan algo? Es el fútbol donde si a los dos les conviene el empate, dejan hecho un poroto a aquel Austria-Alemania Federal del Mundial '82 que dejó afuera a Argelia. Que si la hinchada propia pide, no se gana; nunca hay que beneficiar al clásico rival. El fútbol que a veces elige "perder para ganar" si la cara del DT no es amigable para los capos de un plantel.
El fútbol argentino necesita su propia versión del "mani pulite" italiano. Difícil, si debe nacer de los mismos dirigentes que se chicanean para elegir al sucesor de Don Julio. Votan 75 nada más, y se habla del temor a un fraude o el miedo a que se sepa quién vota a cual...Así, es imposible. Tal vez, el tsunami que vieen de FIFA llegue a estas costas. Tal vez, todos esten cambiando para que nada cambie
Será cuestión de esperar la utopía de un fútbol mejor...o ir a la ventanilla y comprar la entrada con la misma inocencia con que nuestros abuelos esperaban la Navidad. Creer sin pruebas, como en la fe.
captura TV
PD: Saúl Laverni. Diego Ceballos. Arbitrajes terribles. Con horrores puntuales de sus asistentes (Navarro, Aumente). Todos en la vida convivimos con el error. Eso no debe condenarlos. Hoy, Laverni dice que se duda de su honestidad por "un hombro en offside". No es un hombro...es un offside claro; más un penal a Fernández evidente, más dudas varias empezando por el penal que atajó Navarro. Y polémicas 48 horas antes en el desempate por el descenso de la B Nacional entre Brown de Madryn y Gimnasia de Mendoza. Laverni no acepta sus errores. Ceballos sí, pero habla del sufrimiento de sus familiares y amigos...Si los errores son habituales, un árbitro debe bajar de nivel, dejar de ser Internacional o dirigir en el ascenso. Si desaparecen del mapa entre rumores y "pruebas físicas no superadas", los que sospechamos no somos nosotros los hinchas. Son ellos. Los que "viven" dentro del fútbol".
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