Casi 40 años de carrera y un talento sin par entre los aerofonistas de la música popular argentina convierten a Rubén “Mono” Izarrualde, el “músico que tocó con todos”, en uno de los flautistas más requeridos de la música popular.
Pero el Mono podría haber sido guitarrista, o pianista, y otra hubiera sido la historia del músico que llegará junto a la Orquesta Popular de Cámara Los Amigos del Chango a nuestra ciudad este sábado: “A la flauta llegué después de desfilar por varias aulas del Conservatorio. No fue mi primer instrumento, pero como no había cupo fui escuchando otros instrumentos, hasta que me decidí con la flauta traversa: me quedé viendo una clase y me gano el bobo”, recuerda sus días de juventud en La Plata el Mono, que revela que lo que le atrajo del instrumento fue el sonido a tango.
Su primera infancia estuvo ligada al dos por cuatro, cantando en bodegones y peñas con diez años. Tampoco, entonces, fueron los sonidos de la música popular los primeros en desvelarlo: en su casa se escuchaba tango y clásica, y era la época del rock. Una tensión entre lo erudito y las muchas variantes de lo popular que atravesaron toda su carrera deconstruyendo muchas de las barreras que se estudian en los claustros académicos.
Pero un día, revela el flautista platense, “se presentó la obra “Mujeres argentinas”, con Mercedes Sosa... y nunca había escuchado una voz así en vivo. Me quedé colapsado con la Negra, y con la música de Ariel Ramírez”, rememora.
LOS SESENTA
El choque con la voz de Sosa lo “colpasó” y significó su ingreso en la música popular, que en aquella convulsionada década del 60 comulgaba en el viejo Almacén San José, de la esquina de 3 y 41: “Ahí tocaron todos, desde La Negra hasta Anacrusa”, recuerda Izarrualde, que comenzó en aquellos días platenses sus primeras armas en un género que lo llevaría a tocar con El Cuchi Leguizamón y el Chango Farías Gómez.
La Orquesta es Los Amigos del Chango nació de la mente del Chango Farías Gómez, un conjunto de música que interpreta temas del cancionero popular en clave de música clásica, “once músicos haciendo música popular pero con un nivel de la p... madre”
Eran días de exploración y libertad que colisionaban constantemente con un momento político muy inestable y cargado de violencia: “Ibamos a tocar a lugares donde de repente había balaceras, o donde había que salir de raje. Nos ponían a todos los músicos en la misma bolsa y cuando iba la redada había que esconderse”, afirma, y recuerda que “en esa epoca los mayores me cuidaban a mi, yo me he quedado arrodillado entre la batería, era un puber, tendría 15, 16 años”.
Con tan tierna edad, Izarrualde coqueteó también con una de las expresiones de libertad míticas que entregó nuestra ciudad: La Cofradía.
“Fue un lugar maravilloso donde hubo una expresión completa de la libertad, por ahí pasaron Charly García, el Flaco Spinetta, mirá la música que hicieron ellos: un momento de represión fue a la vez un momento tremendamente creativo”, analiza el flautista miembro además de Cuartoelemento, y explica que para él los movimientos artísticos “siempre están, subterfugios, va por debajo, como el hormiguero”.
¿UN RENACER?
En ese sentido, explica que la música popular nunca estuvo en crisis. “Siempre estuvo viva. Nunca se la puede acallar, no hay posibilidad: uno va a lo que llamamos “interior” y hay cantidad de pibes tocando la viola, cantando, bailando...”, dice, aunque acepta que existe por fuera de los canales masivos de comunicación.
“Es que no hay manera de andar peleandole el espacio a las multinacionales, el 70% de la musica que se escucha aca no es de aca”, se lamenta y a la vez se ríe, como resignado, al decir que “a la Orquesta no la pasan en la radio”.
LA ORQUESTA
La Orquesta es Los Amigos del Chango, un experimento que nació de la mente del siempre inquieto e innovador Chango Farías Gómez, un conjunto de música que interpreta temas del cancionero popular en clave de música clásica, “once músicos haciendo música popular pero con un nivel de la p... madre”, explica sin tapujos.
“La idea del Chango era subir el nivel de lo popular, de la música callejera, a un lugar más erudito, donde ese público tenga también la posibilidad de escuchar esto”, cuenta Izarrualde, uno de los convocados por el propio Chango. El sueño es llegar al Colón, que como tantos anfiteatros del país comienzan a abrir sus puertas a las expresiones populares en busca de llegar a nuevas audiencias, pero que, opina el Mono, “tienen que abrir sus puertas al folclore como hicieron con el rock”.
El Mono llegará con otros diez músicos destacados de la escena el sábado a las 21.30 para presentarse en La Salamanca (10 y 60) e interpretar con Los Amigos del Chango “temas del primer disco más algunos del segundo, que vamos a empezar a grabar. Vamos rodando los temas porque es importante que este rodada la orquesta antes de grabar”. Un repertorio de chacareras, zambas, “algunos temas cantados, algunos tangos”, todo arreglado para la orquesta: “expresiones nuestras potenciadas, llevadas a un nivel clásico”, define Izarrualde.
Cuándo: Sábado, 21.30
Dónde: La Salamanca, 10 y 60
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