El grito de gol desaforado de los triperos no fue el marco ideal para el gol de Ignacio Fernández. Semejante golazo a los 47 minutos del segundo tiempo merece silencio respetuoso, de Iglesia, seguido de aplauso interminable como si estuviesen en el escenario el maestro Daniel Baremboim o Martha Argerich. No le van a dar un Príncipe de Asturias ni tampoco un Globo de Oro, pero Nacho hizo una obra de arte cuando el partido moría y el 1-1 eras injusto, inexplicable, absurdo. ¿Jugó un partido brillante el 8? Para nada. Ni siquiera era la figura de Gimnasia. Estaba jugando un partido normal, pero está en estado de gracia. Juega a la play con los pies. Y en la última jugada de la tarde, cuando Medina salió por izquierda y Meza alargó hacia la derecha, ahí estaba él. Con esa sensación tan propia del básquet: el mejor define la última bola. Y hoy Nacho para Gimnasia es Manu Ginóbili. Control, conducción, zurdazo con comba perfecta, la pelota quieta dentro del arco. Un golazo inolvidable de un jugador que está atravesando un momento soñado. Qué se entienda la figura: hoy Ignacio Fernández significa para este equipo lo que fueron Guillermo, Márcico o Lobos para otros. El que define. el que marca la diferencia. El mejor. Lejos.
Cuesta una enormidad explicar como Gimnasia perdía 2 puntos en el Bosque contra un equipo modestísimo. Sin jugar un gran primer tiempo, el fierrazo de Nicolás Mazzola lo puso en ventaja/tranquilizó. Sin embargo, los de Troglio nunca pudieron liquidar el pleito con una docena de situaciones de gol. Cuando llegaron un par de corners seguidos para los misioneros, a todo tripero se le cruzó por la cabeza un mal momento, otro Tiro Federal. Y otro corner -muy mal marcado- terminó con ese 1 a 1 que a 5 minutos del final parecía inamovible. Por suerte, a Nacho se le cruzó por la cabeza aquel final contra Chicago para repetir su obra, corregida y aumentada. Arrancar de la derecha para el medio para buscar el remate con izquierda, una marca registrada de estos tiempos propia del fútbol europeo, es todo un sello para el flaquito de Dudignac, tan discutido hace un puñado de meses.
Foto Letra G/Víctor Díaz
Contra Crucero del Norte, Gimnasia llegó a su sexta victoria en fila y a los 13 partidos sin perder, como en el '87 y en 2005. Los 32 puntos hablan por sí solos: es una buena campaña. Ahora, San Lorenzo es uno de esos rivales que marca hasta donde se puede y al mismo tiempo es una prueba de caracter para el plantel. Ojo con comprar ese discurso de que Gimnasia aún no jugó con nadie. Le falta de todo, incluídos 4 de los 6 primeros, algo que puede ser tan positivo como negativo. Depende de los resultados. Faltan San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, Boca en el Bosque, Racing, el clásico, y Central de visitantes. Pero a todos les falta jugar entre sí. Miren que partiditos: Belgrano-Boca, Newell's-Central, Racing-Belgrano, Central-Belgrano, Boca-San Lorenzo, Huracán-san Lorenzo, Central-Newell's, River-Boca, Independiente-Racing, San Lorenzo-Racing, San Lorenzo-Central, Racing-Boca y Central-Boca. Todos tienen que jugar con todos. Esto no quiere decir que Gimnasia pueda pelear el torneo. Simplemente, que todos tienen rivales importantes y que en la etapa de definiciones, podes terminar en el podio o decimosegundo. Obviamente, el Boca de Tévez, San Lorenzo de América, el campeón 2014 (Racing) y River finalista de la Libertadores son los que tienen las mayores obligaciones. Pero en un mes tal vez hablamos de Independiente, Lanús o Tigre.
Ahora, el domingo en cancha de San Lorenzo hay una parada bravísima. Vuelve Oliver Benítez por Maximiliano Coronel, que llegó a la quinta amarilla. Si Rojas está bien, Troglio lo va a respaldar más allá del buen momento de Medina, porque hace un puñado de partidos Rojas y Meza (muy recuperado con Crucero) fueron figuras. Párrafo aparte para Fito Rinaudo, que estará en el banco el domingo que viene. Roberto Brum seguirá como titular y Fito mostró de que madera está hecho: "hoy Troglio no puede tocar el equipo, Brum es el titular". Cero pose. Lejos de ese divismo que no le va. Volvió Fito, emnocionado, al borde de lágrimas diferentes a las de 4 años atrás. Hasta parecía su partido despedida, no su regreso. "Entre la emoción y el ahogo por volver, mi cuerpo no respondió", dijo Rinaudo. Cuando ingresó, ya el equipo estaba en plena meseta. No tuvo responsabilidad en el bajón del equipo. Igual le falta. Y es absoluta justicia que Roberto Brum sea titular con CASLA. Al margen, ¡qué lindo es ver en tiempos hiperprofesionales a un pibe como Fito, que vino porque quiso y es ejemplo hoy y espejo mañana! Merece vivir lindos momentos, como este del Lobo 2015.
Foto Letra G/Víctor Díaz
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