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TOCAR EL CIELO CON LAS MANOS

El vuelo más alto del Canario

Se cumplen 20 años del campeonato de la UAR obtenido por La Plata Rugby Club

Por RODRIGO CHAGARAY

Los títulos le dan brillo a los ciclos deportivos, pero sin duda alguna la coronación de La Plata Rugby Club en 1995 marcó una época, una forma de vivir el rugby y el sentido direccional que tomó el club de ahí en adelante. Y hoy, exactamente a 20 años de aquella consagratoria goleada a Olivos en Gonnet (51-17), una parte importante del plantel Amarillo de esos años revivió la gesta, en un mano a mano con este diario.

El que abrió el juego fue el medio scrum de ese equipo: Pablo García Munitis. “Lo importante es poder valorar los recuerdos y saber disfrutarlos. Hoy se juega un rugby muy diferente a aquel, pero lo que conseguimos en esa época fue realmente increíble, muy pero muy difícil. La Plata después ha tenido excelentes equipos, incluso de mejor rendimiento que el que tuvo el nuestro y no pudo coronarse. Eso enaltece aún más el logro de 1995”, aseguró “Polilla”, como lo conocen todos.

Luego agregó: “Teníamos muchas ganas de lograr algo, los entrenamientos eran batallas y siempre el capitán animaba al grupo por lo que se estaba viviendo. Gran parte del equipo que se consagró campeón había debutado en el ascenso y venía de jugar en Segunda, lo que no fue un tema menor, porque era impensado. Fue el corolario de un proceso que terminó de la mejor forma”.

Ahora la “guinda” llegó al fondo de la cancha y la tomó el capitán Canario de 1995, Guillermo Angaut, el “Chino”, un verdadero crack que además disputó los mundiales de Nueva Zelanda ‘87 e Inglaterra ‘91 con Los Pumas.

“Fue un año en el que nos propusimos hacer todo muy seriamente. Los entrenamientos fueron realmente la base de lo que logramos, eran durísimos y muchas veces hasta teníamos que cortarlos por la vehemencia de los golpes y porque ahí alguno se pasaba de vueltas”.

A lo que añadió: “Tanto con Julián Manuele como con Germán Llanes (Pumas, igual que Angaut), vinimos del seleccionado con una semillita que se sembró y que prendió con una fuerza inusitada después. Hubo un contagio sano de compenetrarse con el entrenamiento, el juego y las ganas de querer ser mejor. Eso potenció todo y a todos”.

“Realmente ese año se logró algo a base del esfuerzo, la dignidad y el absoluto compromiso con una causa deportiva noble, bañada de espíritu amateur. Lo hicimos por la camiseta, por el club, por nuestras familias y por nuestros amigos”, terminó diciendo emocionado el “Chino” Angaut.

En la fricción del pack de forwards, el control de la palabra lo tomó un símbolo Canario: Julio Brolese, quien aseguró: “Tuve la suerte de insertarme en un equipo muy bueno, que se gestó en el club. Me tocó jugar en Primera y después evolucionar como jugador, siendo parte de algo realmente inolvidable”.

En la continuidad de la charla, explicó: “Siempre nos inculcaron la idea de jugar. Arrancamos perdiendo mucho y después nos convencimos de la idea que metían los entrenadores. Tuvimos la chance de jugar al rugby; eso fue clave y le permitió a ese equipo crecer tanto. Lo que vino después fue muy importante para el crecimiento entero del club, fue todo consecuencia directa del esfuerzo y del hambre de gloria que teníamos. Y realmente nos dimos cuenta muchísimo tiempo después de lo que conseguimos”.

“FUE UN PROCESO FANTASTICO”

En la seguridad de las alturas del line out tomó la ovalada Germán Llanes, “Mazinger”, otra gloria canaria que saboreó las mieles del éxito con su club y que tuvo además paso por Los Pumas y un exitoso ciclo en el rugby profesional europeo.

“Fue un proceso fantástico del club, que tuvo la suerte de coronarlo con un título. Siempre se dice que a la suerte hay que ayudarla y bueno… Nosotros a eso le metimos una energía vital que fue decisiva”, contó. Y agregó: “Todos apoyaron la causa, todo el plantel Superior estuvo integrado, la Primera, la Intermedia, la Pre, absolutamente todos. Lo que mis retinas vieron y mi corazón guardó de esa época es algo que deseo con el alma que los chicos de ahora lo puedan vivir con la camiseta del club”.

Por último sonó la voz de Gonzalo “Nicha” Albarracín, uno de los entrenadores de ese equipo (el otro fue Gabriel Domínguez, hoy radicado en España), que dijo: “Con el paso de los años te das cuenta de lo difícil que es salir campeón. Se pueden hacer las cosas muy bien, pero si no tenés esa cuota de suerte y si a eso no lo acompañás con todas las virtudes que comentaron los chicos antes, es realmente muy difícil conseguir algo”.

Albarracín también indicó que “en 1995 se consiguió una madurez grupal, una idea de rugby que prendió en todos. Ese equipo hizo historia y transmitía una seguridad que te daba calambre. Era algo que nos generaba muchísimo orgullo, realmente soy un afortunado por haber sido parte”.

La Plata Rugby Club cumple 20 años de su página más gloriosa, y lo disfruta con orgullo.

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