El amistoso que Boca y Olimpia empataban anoche 2 a 2 en Jujuy quedó inconcluso porque el equipo paraguayo abandonó el campo de juego al sentirse despojado por el árbitro argentino Fernando Espinoza.
La protesta se desencadenó tras un penal indebidamente sancionado, que fue ejecutado dos veces por Walter Bou a causa del adelantamiento del arquero, hasta que Boca consiguió empatar sobre la hora.
De inmediato fue expulsado por un exceso verbal el capitán de los paraguayos, Claudio Vargas, y el entrenador español Fernando Jubero, quien ya había visto la roja, les hizo señas a sus jugadores desde la manga para que se retiraran sin dar lugar a la definición desde el punto del penal.
El encuentro amistoso, que había empezado con goles de Julián Benítez, Darío Benedetto y William Mendieta, terminó así con el arrojo de proyectiles al campo de juego del Estadio 23 de Agosto, repleto de hinchas de Boca.
El cotejo había sido atractivo precisamente porque el cuadro guaraní había salido a la cancha con una determinación poco habitual en amistosos y sorprendió a Boca con un ataque vertiginoso de Benítez por la izquierda.
La jugada se ensució en los últimos metros, Jonathan Silva intentó despejar, pero la pelota rebotó en Juan Insaurralde y le quedó servida a Benítez, quien la cambió de cabeza por el tempranero 1-0.
A los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto les disgustó que los llevaran por delante frente a sus hinchas y de pronto el desarrollo parecía por los puntos.
Federico Carrizo provocó una mala salida del arquero mediante un centro al corazón del área, donde Benedetto se impuso en lo alto para empatar enseguida, a los 7.
Tras un par de situaciones más a favor del conjunto boquense, a los 38 Olimpia aprovechó una acción originada con pelota parada para volver a ponerse en ventaja.
El disparo de Mendieta fue fulminante y la barrera se abrió en el momento menos indicado, por lo que el joven Axel Werner nada pudo hacer para evitar la caída de su valla.
Si bien los numerosos cambios produjeron un segundo tiempo cambiante, las mejores posibilidades de Boca radicaron en dos tiros libres de Gonzalo Castellani.
Y a los 44 empezó el principio del fin, el escándalo. El árbitro le concedió a Boca la oportunidad de empatar al sancionar un penal indebidamente, tras un centro de Centurión, por una mano del uruguayo Alexis Rolín que no fue tal.
Bou lo pateó débil, anunciadamente, y el arquero lo atajó, pero el línea Fernández advirtió que se había adelantado; Bou lo ejecutó nuevamente y metió el 2-2, lo que desató la furia de Olimpia y lo llevó a abandonar masivamente en vez de quedarse a dirimir la Copa Pachamama desde el punto del penal.
Como atenuante, los dirigentes de ambos clubes coincidieron en que el desenlace fue lamentable y dejaron abierta la posibilidad de jugar otro amistoso en Paraguay en el mediano plazo.
SUSCRIBITE a esta promo especial