Jorge Fernández Díaz
LA NACION
“Un veterano detective asevera que las multinacionales de la droga no se instalaron plenamente en la Argentina porque éste es un país impredecible, individualista y poco serio, y que tampoco ha surgido un cartel local de proporciones porque el argentino es incapaz de organizarse. Se trata de una boutade”, dice Fernández Díaz. Pero es verdad que los narcos aún operan “siempre de paso” y que “tienen el criterio de cualquier inversor transnacional”, en el sentido de que “nunca los ha convencido poner dinero a gran escala en una sociedad inestable y con la costumbre de transgredir todo el tiempo las reglas”. Los megamillonarios de la cocaína, agrega, se aprovechan de instituciones débiles, pero sin atreverse a abrir casas matrices ni filiales. “Tenemos la “suerte” de ser chantas, chapuceros y erráticos para su gusto”. Aunque no nos hemos librado del boom de los estupefacientes “que en su forma atomizada y caótica se consolidó bajo la década ganada”. Sostiene que en la Policía “recaudar en paralelo es una práctica intrínseca al oficio, y con el correr de las décadas se convierte en una adicción voraz. Recuperarlos de ese vicio es una tarea ciclópea. Y parecen existir dos criterios en el oficialismo: ser un poco flexibles, o cortar el nudo de cuajo”.
Mario Wainfeld
PAGINA 12
Según Wainfeld Cristina Kirchner “convocó a la construcción de una nueva mayoría popular” en el miniestadio de Atlanta y que allí “prometió no tomar ninguna decisión que perjudique la construcción de ese frente”. Añade que “la oradora dejó entreabierta (o no cerró) la puerta para una candidatura en las elecciones del año próximo. Quien se obliga a priorizar el frente no puede-debe negarse a encabezar una lista, si eso resultara funcional al objetivo buscado. Repasa las experiencias frentistas del peronismo desde 1946, luego con el Frejuli en 1973 y finalmente con Néstor Kirchner y la transversalidad. Sostiene que “dibujar escenarios es internarse en un jardín de senderos que se bifurcan. Añade que “hace tres años y no uno que el drenaje de votos del FpV se corresponde casi matemáticamente con los que atrajo y conservó el FR. La migración no es lineal, seguramente los cambios de preferencias son más variados y complejos pero la homología es sugestiva”.
Eduardo van der Kooy
CLARIN
“Macri empieza a s entirse incomprendido”, dice Van der Kooy. “Temprano para sus apenas diez meses de poder”. Lo molesta la mirada descreída y crítica que, incluso en Cambiemos, acompañó la pelea de Malcorra por la secretaría general de la ONU. “A Macri le caen bien las menciones al ajuste económico, provengan de la oposición o del periodismo”. Recuerda que asignó 17 mil millones de pesos a mejorar las asignaciones familiares y a otros beneficios de tipo social. El último martes tuvo una “explosión ocurrente” cuando reunido con la mesa política del Gobierno dijo: “Hay gente que cree que soy un hijo de puta, Y otra gente que cree que soy un boludo. ¿Qué raro, no? Parezco condenado a tener que convivir con ese karma”. Considera que “aquel lamento de Macri estaría desnudando a lo mejor otra cosa. La ausencia de una articulación política consistente con los diferentes actores de la sociedad. Institucionales y fácticos. En algún sentido, el Presidente no habría modificado todavía el núcleo duro del concepto del ejercicio del poder que concibió el kirchnerismo”. Añade que “Macri privilegia por ahora la línea directa. Repite los timbreos en los barrios que, ante el aislamiento kirchnerista, tuvieron su efecto para ganar las elecciones. Aunque habría comenzado a tentarse con la sobreactuación”.
Fernando Laborda
LA NACION
“Si lograse acordar con la CGT, Mauricio Macri podría ser el primer presidente no peronista que no haya tenido que enfrentar un paro general de 24 horas durante su primer año de gobierno”, dice Laborda. “Parecería un dato estadístico sólo anecdótico, pero no es menor para una administración a la cual empresarios y potenciales inversores locales y extranjeros le exigen certezas políticas sobre la continuidad del rumbo. La cuestión es el precio que pueda estar dispuesto a pagar el Presidente para evitar la huelga general y que ese precio no suene demasiado caro”. Añade que la CGT recibirá el miércoles próximo una respuesta del Gobierno a sus demandas y que luego determinará los pasos a seguir. “Una mirada introspectiva hacia la conducción cegetista señala que, en principio, no hay muchas ganas de parar; pero en una conducción colegiada, todos se empujan mutuamente”. Añade que “cada vez que la CGT se modera, suele ser corrida por izquierda desde organizaciones piqueteras y, desde la CTA por dirigentes como Hugo Yasky, que durante la era kirchnerista no alzó su voz ante los mismos problemas de hoy”.
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