La vergüenza y el miedo a las represalias hace que muchas veces los padres sean los últimos en enterarse de una posible situación de acoso sufrida por sus hijos en la escuela.
• Cambios repentinos en el rendimiento académico.
• Pérdida de interés en las actividades extra escolares.
• Dolores de panza recurrentes al momento de ir al a escuela.
• Manifestaciones de tristeza, llanto o irritabilidad.
• Pedidos de que lo acompañen a la escuela o lo vayan a buscar.
• Pérdida o deterioro inexplicable del material escolar.
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